Soledad de Graciano Sánchez,5. — Otra noche, otra fumigada involuntaria. Vecinos de la colonia Terremoto, San Felipe y toda la zona del acceso principal a Soledad amanecieron con el clásico aroma que ya es tradición: humo rancio, garganta raspada y la ropa oliendo a incendio ajeno.
Según la raza del rumbo, los culpables son los recolectores “pirata”, esos que no pagan permisos pero sí prenden fogatas como si estuvieran en campamento. Aseguran que cada noche, más o menos entre las ocho y las nueve, empiezan a levantarse las columnas de humo desde tiraderos clandestinos donde la basura se acumula… y luego desaparece, mágicamente, entre llamaradas.

El chistecito no es nuevo. Llevan meses con estas quemas, pero últimamente el aire está tan pesado que hasta parece que uno vive arriba de una fábrica fantasma. Familias reportan irritación en los ojos, ardor en la garganta, dolores de cabeza y, lo más serio, crisis asmáticas en niños y adultos mayores.
La gente del sector exige que el municipio y las autoridades ambientales dejen de ver para otro lado y clausuren de una vez los focos de contaminación















