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SAN LUIS POTOSÍ.- Parece broma, pero no lo es: en San Luis Potosí, un 40% de los negocios aún se niega a cumplir con sus dictámenes eléctricos, estructurales o de gas, como si la seguridad fuera opcional. Pero tras la tragedia de Sonora, donde un incendio en una tienda Waldos dejó 23 muertos, la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) decidió que ya se acabó la paciencia.
El titular de la dependencia, Mauricio Ordaz Flores, fue claro de que hay negocios que se molestan cuando pedimos sus dictámenes. Pero un transformador o una mala instalación pueden causar tragedias.
Y es que en varios comercios -especialmente los del Centro Histórico-, hay instalaciones eléctricas que parecen reliquia del siglo pasado. Muchos dueños, por ahorrarse unos pesos, no revisan sus equipos ni una vez al año, aunque la ley exige hacerlo cada 12 meses.
Ahora, la CEPC aplicará mano dura: revisiones sorpresa, sanciones y hasta clausuras a quienes sigan jugando al “no pasa nada”. Además, ya se reciben más de 100 solicitudes diarias de inspección solo en la zona metropolitana, mientras que en la Huasteca y el Altiplano también se detectan riesgos por fugas de gas y cableado improvisado.
El llamado es simple: más prevención, menos tragedias. Porque si algo dejó claro el incendio de Sonora es que una omisión cuesta más que cualquier multa.
















