Perdido en un barco

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El Separador

Mija la mayor me dijo que en ocasiones quienes leemos mucho o vemos pelis de culto para luego apantallar en las conversaciones, necesitamos vacaciones intelectuales forzadas. Que de vez en cuando, hojear una revista Hola!® sentado en un excusado relaja a una mente atormentada por tanta intelectualización que pasa por nuestros ojos.

El verano se me fue tan rápido como las tres horas que dediqué a Odisea de Nolan. Captó toda mi atención, como la hubiera tenido la revista de la monarquía española que tanto disfrutan mi madre, mi hermana y una que otra prima. Ambas están dotadas de mitología y ficción; ambas son cápsulas de inspiración que invitan a disfrutar la vida al máximo aunque, a los ciudadanos de a pie, nos tome más tiempo.

Y mire, me tardé en verla pues me da claustrofobia el olor a nachos, palomitas y voces de chamacos secreteándose mientras sus orgullosos padres se regodean por la inversión que hicieron un domingo cualquiera. Así, encontré una función a medio día en una plaza vacía, como la del vendedor que nada vendía.

Odissey es un alarde cinematográfico de casting predecible y edición sobresaliente. La lectura que todos dicen haber hecho en la prepa en la edición “Sepan cuántos, de Porrúa”, a mí me tomó un semestre en la prepa. Nunca llaman al protagonista Ulises, como lo hicieron los romanos; pero lo dejé pasar, así como la inclusión de morenazos, homosexuales y canosos en la obra. ¿Y las frases en inglés muy gringo apá?

Para ser una cinta de vacaciones, salí de la sala satisfecho. Dirían los más capitalistas que valió la pena pagar un boleto por una función tan larga y espectacular en todo sentido: desde brazotes y apdómens de mis contemporáneos hasta los sutiles efectos especiales.

Al leer “basada en la obra de Homero” al inicio de los créditos, recordé las palabras de mi maestra de redacción Nora: “ Felipe usted algún día podra escribir y ser leído.” Por acá andamos.

Las canciones que narran lo que nadie jamás pudo haber escrito constituyen la mitología. Su trascendencia radica en su carga moral y se cristalizan en sabiduría universal. Leeré y le escribiré muy pronto sobre el libro 1177, la historia sobre los pueblos del mar. Y si tuviera cerca a Christopher Nolan le diría: lo tuyo, lo tuyo, no es el mito, es la ficción.

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