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PERFILA ISAAC HERNÁNDEZ UN AMBICIOSO FUTURO

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Ciudad de México 25 agosto 2026.- Isaac Hernández reflexiona sobre su futuro, perfila dirigir alguna gran compañía, como el ABT, donde baila. Alista la gala ‘Despertares’.

La Gran Manzana, su hogar durante al menos la próxima década, es también el escenario de sus ambiciones futuras: llegar a dirigir el ABT y, por qué no, el Lincoln Center, epicentro de las artes escénicas.

Es un asiduo de los conciertos de la Filarmónica, las producciones de la Metropolitan Opera y las funciones del New York City Ballet, tres de las organizaciones residentes de dicho centro.

“Vengo de 2 años increíblemente difíciles para mí en lo personal que me han hecho ver la vida de una manera muy diferente y plantearme mi futuro de una manera en que no la había visto antes”, expresa en entrevista.

Hernández (Guadalajara, 1990) dejó el San Francisco Ballet al concluir su contrato, el 1 de julio de 2024.

Ese mismo mes, el ABT anunció que se incorporaría como artista invitado en el otoño y como bailarín principal de tiempo completo a partir de enero de 2025.

Su llegada a la agrupación neoyorquina coincidió con la separación de su pareja, Tamara Rojo, directora artística del San Francisco Ballet y madre de su hijo Mateo.

“Era importante tener esa separación también de la vida profesional”, dice. “Fue muy bonito construir un proyecto junto con ella y es, en mi opinión, la mejor directora de ballet de nuestra generación”.

La relación de la pareja comenzó durante los años en que ambos coincidieron en el ENB, lo que generó críticas dentro de la compañía. Fuentes anónimas citadas por la prensa británica denunciaron en 2018 un supuesto trato preferencial y un posible conflicto de interés. Rojo, entonces directora de la compañía, negó ambas acusaciones.

Tras la ruptura sentimental, el bailarín sopesó sus opciones. En el New York City Ballet veía una carrera centrada en George Balanchine. Volver al ABT, donde bailó en su etapa formativa, en la adolescencia, representaba, ahora como integrante de la agrupación, la oportunidad de ser parte de la historia de una de las compañías que lo inspiró a bailar, trabajar con los maestros que ensayaron a sus bailarines favoritos, portar sus vestuarios y recrear obras y papeles asociados a figuras como Mikhail Baryshnikov y Julio Bocca.

“Me devolvió identidad y autonomía profesional de cierta manera porque dejé de pensar solamente en el bienestar de la compañía para la que trabajaba y empecé a bailar cosas que tenía muchas ganas de volver a bailar, y eso me lo ofreció el ABT”, recalca.

Hernández, de visita en México para la gala Despertares este fin de semana, alcanzará en Nueva York, al fin, uno de los roles que más ha anhelado: Armand Duval, el joven enamorado de Marguerite Gautier en La dama de las camelias de John Neumeier, obra que la compañía no baila desde 2011 y que recuperará en marzo de 2027.

“Es el rol que toda la vida he querido bailar”, sonríe satisfecho. “Ese personaje te cambia la experiencia de interpretar. Todos mis amigos que lo han bailado me lo dicen. La coreografía es extraordinaria”.

Y adelanta que en octubre debutará Petite mort, una de las coreografías emblemáticas del checo Jirí Kylián, una figura fundamental de la danza contemporánea cuya obra faltaba en la sólida trayectoria internacional del bailarín jalisciense.

Volverá al papel de Oberon en The dream, una reinterpretación de Sueño de una noche de verano de William Shakespeare que interpretó por primera vez a los 22 años en Ámsterdam.

“Ninguna otra compañía tiene este tipo de repertorio, estoy muy contento por eso”, celebra.

Nuevas miras

Antes reacio a la idea de dirigir una agrupación, ahora, de cara al retiro, Hernández, de 36 años, expresa su deseo de asumir roles de liderazgo ejecutivo en grandes instituciones culturales.

“A mí me encantaría poder dirigir al American Ballet en algún momento, pero también me gusta la idea de poder dirigir algo como el Lincoln Center (…) Por lo general lo dirigen personas que están en los negocios y nunca lo ha dirigido un artista”, declara.

Hasta hace pocos años, agrega, muchos directores artísticos provenían de las filas de los grandes bailarines, pero no necesariamente contaban con preparación empresarial.

Hernández pone como ejemplo a Baryshnikov, quien, a su juicio, dejó una generación extraordinaria de bailarines aun cuando el modelo institucional del ABT enfrentaba serios problemas financieros.

Antes de considerar tomar el control de una compañía, el bailarín mexicano quiere aprender más sobre liderazgo ejecutivo.

“Siempre he tenido claridad hacia el futuro”, sostiene.

Un futuro anclado en Nueva York, su nueva ciudad.

El fantasma de las lesiones

Hernández confiesa haber enfrentado lesiones críticas que pusieron en riesgo su carrera. La primera fue una hernia discal que sufrió a los 15 años y que volvió a presentarse a los 19, durante su segunda temporada como bailarín profesional.

“Esas dos fueron muy difíciles porque hay que aprender a mover el cuerpo otra vez y, de hecho, sigo arrastrando muchos síntomas de esa lesión. Por eso viajar es tan difícil para mí. El cuidado de mi espalda es algo que está siempre presente”, comparte.

Otra fue la rotura de un ligamento del dedo pulgar de la mano derecha meses antes de debutar en la Met con el ABT.

“Me dijeron: ‘Necesitas 12 semanas para la recuperación’”, relata. Pero a las seis semanas estaba bailando El lago de los cisnes “con un dedo recién operado y débil”.

“Era importante para mí saber que lo podía hacer, que tenía la capacidad de confiar en mi disciplina, pero también en mi cuerpo, en mi experiencia para pararme a debutar 6 semanas antes de lo previsto. Fue un gran reto mental, pero me alegro de haberlo conquistado”, asegura.

Listo para Despertares

Hernández está de regreso en México en el marco de la 12 edición de Despertares, donde no sólo participará en la gala de este sábado a las 20:30 horas en el Auditorio Nacional.

Dará también una clase magistral, junto a Skylar Brandt, también bailarina principal del ABT, la mañana de este miércoles en el Teatro Raúl Flores Canelo del Cenart.

En estos encuentros, además de compartir sus destrezas, habla abiertamente de sus propias debilidades, como la pereza y las limitaciones físicas.

Busca que los y las alumnas asimilen que ningún bailarín es el mismo todos los días en el salón de ballet y que el verdadero privilegio es estar ahí “probándose, aprendiendo y dominando su propio cuerpo”.

Intenta que lo sientan como un estudiante más, con la idea de que, en la danza, todos, incluidos los profesionales experimentados, aprenden algo nuevo cada día.

En la clase participará también Kristián Mensa, Mr. Kriss.

En Despertares, tanto Hernández como Brandt bailarán Otelo, pieza que presentaron con el ABT del coreógrafo Lar Lubovitch.

Entre los bailarines invitados a la gala este año figuran también Maria Khoreva, estrella del Ballet Mariinski; el japonés Takumi Miyake, joven talento del ABT recientemente promovido a solista, y el francés Mathieu Olivier con su proyecto en colaboración con el coreógrafo Yoann Bourgeois, del que se ofrecerá dos funciones este miércoles, 14:00 y 14:45 horas, en Plaza Carso, junto al Museo Soumaya.

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