Staff/ El Mañana
La atención a la salud volvió a quedar en segundo plano en Huehuetlán, donde el alcalde Ramón Martínez Avitud decidió entregar un automóvil sedán como solución para traslados médicos, en lugar de gestionar una ambulancia equipada conforme a las necesidades del municipio.
La medida ha sido cuestionada por habitantes, quienes advierten que un vehículo convencional no reúne las condiciones mínimas para atender emergencias. A diferencia de una ambulancia, el sedán carece de camilla adecuada, oxígeno, equipo de monitoreo y espacio para personal médico, elementos indispensables para garantizar la estabilidad de un paciente durante su traslado.
El señalamiento se agrava al considerar que el municipio ha recibido más de 10 millones de pesos en participaciones estatales y federales, recursos que pudieron destinarse a la adquisición de una unidad especializada. La decisión, lejos de representar una solución, es vista como una improvisación que pone en riesgo la vida de quienes requieren atención urgente.
Especialistas en atención prehospitalaria coinciden en que los traslados médicos no pueden resolverse con medidas parciales, ya que implican protocolos, equipamiento y personal capacitado. En ese contexto, el uso de un sedán evidencia una falta de planeación y prioridad en un rubro esencial.
Mientras las autoridades presentan la entrega como apoyo, en la práctica el municipio queda sin capacidad real de respuesta ante emergencias. La salud pública, una vez más, termina reducida a decisiones que no corresponden a la gravedad de las necesidades.

















