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Staff / El Mañana
Habitantes de la cabecera municipal de Aquismón exigen la intervención de las autoridades para frenar los abusos de establecimientos con venta de alcohol.
En la cabecera municipal de Aquismón, San Luis Potosí, el descontento social ha ido en aumento entre las familias que residen en las inmediaciones de la calle Juárez. Vecinos del sector denuncian que la proliferación de establecimientos dedicados a la comercialización de bebidas embriagantes ha alterado severamente la tranquilidad de la zona, convirtiendo las noches en un problema constante de contaminación auditiva y desorden público que afecta la salud y el descanso de la comunidad.
Los afectados, quienes han solicitado el anonimato por temor a posibles represalias por parte de los locatarios, señalaron que la situación se ha agravado debido a la apertura de nuevos comercios de este giro, a pesar de que previamente se había anunciado un freno a la expedición de permisos. Asimismo, recalcaron que los negocios existentes operan al margen de la normativa municipal, ya que los establecimientos clasificados como depósitos permiten el consumo de alcohol en el interior y exterior de sus instalaciones, contraviniendo las disposiciones de venta exclusiva para llevar.
Otro de los puntos críticos señalados por la ciudadanía es el incumplimiento sistemático de los horarios establecidos. Mientras la reglamentación estipula el cierre de estos locales a las 21:00 horas, los vecinos documentan que las cortinas continúan abiertas hasta después de las 23:30 horas, acompañadas por el uso de equipos de sonido a alto volumen y la presencia de personas ingiriendo bebidas en la vía pública. Adicionalmente, se han encendido alertas comunitarias tras detectarse que en algunos de estos sitios se permite el acceso a mujeres y a menores de edad.
Ante este escenario de omisión e inconformidad, la población reiteró que los reportes y denuncias interpuestos ante las instancias correspondientes no han generado ninguna respuesta efectiva ni operativos de inspección. Los habitantes exigen mano firme y una regulación estricta para restablecer el orden y garantizar la paz social en las calles del municipio.















