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Agencia Reforma
Ciudad de México, 16 agosto 2026.- La euforia de extraer litio no fue aprovechada por México en los últimos cuatro años y ahora tendrá que enfocarse en la fabricación de baterías, advirtieron expertos.
Si bien el auge por baterías de litio sigue debido a los vehículos eléctricos, el almacenamiento masivo de energía para redes eléctricas y a los centros de datos de Inteligencia Artificial, la falta de presupuesto y de tecnología para explotar los yacimientos detectados obligaron a que Litio para México (LitioMx) tuviera que cambiar de dirección y del objetivo para el cual fue creada la empresa en agosto de 2022.
El problema es que los recursos que le llegan se destinan totalmente a gastos administrativos.
“En tres años, la empresa ha tenido un presupuesto de apenas 36 millones de pesos y todo etiquetado para gastos administrativos y nada para gasto operativo (explotación de yacimientos).
“Ahora, con el nuevo programa 2026-2030, lo que leo entre líneas es que están ajustando la navegación del organismo hacia fabricar baterías en lugar de la parte minera”, explicó Armando Ernesto Alatorre, geólogo experto en minería.
Sin embargo, con la nacionalización del litio, bajo el argumento de la soberanía energética, y la disposición de crear un organismo encargado de administrar, normar, vigilar, regular o participar en la “cadena de valor del litio”, ninguna empresa nacional ni extranjera podría fabricar baterías de litio en el País de manera independiente, expuso.
La viabilidad de estos planes es incierta, pues no se incluye un cronograma de trabajo ni se especifican las inversiones o el presupuesto que se utilizará.
“Levantar una fábrica de baterías requeriría inversiones de cientos de millones de dólares y un periodo de entre dos y cuatro años.
“Sin embargo, como no hay explotación en México, se tendría que importar el carbonato de litio principalmente de China, que actualmente controla 80 por ciento del procesamiento y refinamiento del mineral a nivel mundial”, dijo.
Consideró que si bien las baterías de sodio están ganando terreno en el mercado, su enfoque es más hacia sistemas de energía eléctrica, debido al peso y volumen que tienen los equipos.
Eugenio Grandio de la Torre, presidente de la Electro Movilidad Asociación (EMA), dijo que los recursos de litio identificados en el País son en arcilla, que es el tipo de yacimientos más difícil de procesar y del cual no hay tecnología viable para lograr la pureza necesaria en la fabricación de baterías.
La narrativa de que el mineral sería la palanca de desarrollo está fuera de la realidad, agregó Grandio.
El reciente giro de LitioMx hacia investigación y desarrollo de baterías se puede interpretar como una maniobra para justificar que la promesa original de exploración y explotación minera no funcionó.
“Los proyectos que plantea el programa son como una ‘tesis de universidad’: desconectada de la realidad, pues pretende abarcar investigación, fabricación y reciclaje de baterías con un presupuesto de apenas 36 millones de pesos, cuando este tipo de industria requiere inversiones de miles de millones de dólares”, dijo.
“Además, la ambigüedad regulatoria sobre el control estatal de la cadena de suministro representa un peligro, pues podría ahuyentar a grandes empresas tecnológicas extranjeras al obligarlas a aliarse con un Gobierno que no aporta valor agregado al proceso industrial”, consideró.















