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San Luis Potosí.— La fiesta se puso buena… hasta que llegó la ley. La Guardia Municipal, con apoyo de la Policía Vial y de Movilidad, tuvo que ponerle fin a un baile callejero no autorizado que prendía las calles Rivapalacio y Pedro Vallejo, en el tradicional barrio de San Juan de Guadalupe, donde más de un centenar de vecinos ya le daban duro al pasito duranguense.
Según el reporte, el evento carecía de permiso, pero tenía todo lo demás: bocinas a reventar, luces, caguamas y ritmo hasta para el que decía no bailar. Sin embargo, la música se silenció tras el diálogo entre los oficiales y los organizadores, quienes —sin más remedio— aceptaron apagar el sonido y guardar las chanclas de baile para evitar multas o decomisos.
La intervención forma parte del operativo preventivo rumbo a las festividades de San Judas Tadeo, época en que los bailes callejeros brotan más que las veladoras. Las autoridades advirtieron que se reforzará la vigilancia para impedir pachangas sin permiso o con “invitados de más”.
Mientras tanto, la SSPC capitalina reportó otros movimientos más serios: 25 personas detenidas por presuntos delitos contra la salud en distintos puntos de la ciudad, incluyendo un sujeto capturado en la Central de Abastos con 51 dosis de cristal y dos envoltorios de marihuana.
El secretario Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez destacó que, además de las detenciones, los policías potosinos han mostrado solidaridad al participar en labores de rescate en la Huasteca, donde entregaron víveres a damnificados.
Así que ya sabe: si el cuerpo le pide bailar, hágalo con permiso… porque en San Luis, la fiesta puede durar hasta que llegue la patrulla y le cambie la rola.















