Staff/ El Mañana
En plena temporada de festival, la policía municipal volvió a dar de qué hablar, pero no precisamente por su labor de vigilancia. Elementos adscritos a la corporación del alcalde Enrique Galindo Ceballos fueron señalados por apropiarse de espacios de estacionamiento en calles aledañas a la Plaza de Fundadores, en una práctica que, curiosamente, suele ser sancionada cuando la realizan ciudadanos.
De acuerdo con testimonios, los uniformados apartan lugares desde temprana hora para presuntamente facilitar el acceso a funcionarios municipales que acuden a los eventos del festival. Mientras tanto, los automovilistas de a pie tienen que “cazar” un espacio inexistente o resignarse a vueltas eternas por el Centro Histórico.
La ironía no pasa desapercibida: lavacarros y ciudadanos han sido multados en múltiples ocasiones por apartar lugares con cubetas, pero ahora la escena cambia de protagonistas… y de criterio.
Además, esta dinámica impacta directamente en la operación de los parquímetros, que quedan prácticamente inutilizados mientras los espacios son “reservados” con anticipación.
Así, entre conciertos y reflectores, la autoridad vial parece aplicar el reglamento con singular flexibilidad: duro con el ciudadano, pero bastante comprensivo cuando se trata de casa propia.

















