Presuntos agentes de Investigación protagonizaron un incidente; testigos acusan que andaban alcoholizados, armados y con conducta agresiva
Ciudad Valles, SLP. La escena parecía sacada de una comedia negra… si no fuera porque pasó de verdad. En el cruce de Vicente C. Salazar y Allende, colonia Francisco I. Madero, en Ciudad Valles, en un choque automovilístico que terminó destapando una historia que huele más a cantina que a corporación policiaca de investigación.
De acuerdo con testigos presenciales, dos sujetos que se identificaron como Andrés Hernández Juárez y Ricardo Amaranto, quienes dijeron ser policías de investigación destacados en la Zona Huasteca, mostraban un aparente estado euforia etílica y una conducta agresiva tras el impacto.
Ambos iban de civiles, en vehículo particular, pero armados y con la placa de la Policía de Investigación a la mano.
El momento más delicado llegó cuando la persona afectada, una mujer, sufrió una fuerte crisis nerviosa al ver que los presuntos agentes sacaban armas largas, creyendo que “era la maña” y comenzaron a amedrentarla y sí, Armas que son de la corporación y dicen los que saben, no deberían portar fuera de servicio.
La escena no fue de auxilio ni de protocolo: fue de intimidación.




Testigos aseguran que, además, se alcanzó a ver una bolsa con polvillo, que fue rápidamente ocultada entre la ropa y luego arrojada dentro del vehículo de los que se dijeron agentes de la Fiscalía estatal, detalle que encendió todavía más las alarmas sobre la conducta de quienes, se supone, investigan delitos.
Según los relatos, los presuntos agentes advirtieron a la mujer que “tuviera cuidado” con denunciar los daños materiales porque el mensaje de los alegres presuntos agentes fue claro: ‘charoleo’, armas a la vista y amenazas veladas para que el asunto no saliera a la luz.
Sin embargo las fotografías de sus caras ya circulan en redes.
La indignación ciudadana no tardó y las preguntas son incómodas pero necesarias: ¿La famosa “tolerancia cero” también aplica para la Policía de Investigación? ¿O solo para la Guardia Civil Estatal, cuyos elementos han sido dados de baja en tiempo récord por faltas similares?.
La exigencia es clara: investigación real, transparencia y sanciones ejemplares. Porque cuando quienes deben proteger amenazan, portan armas fuera de horario y andan “hasta las manitas”, el problema ya no es el choque… es el sistema.

















