Politica Sapiens
Sí no fuese por el mensaje humanista de Jesús y su sacrificio divino que lo convirtió en el personaje más importante de nuestros tiempos, o si hubiera cometido alguno de los yerros comunes que cometemos los seres humanos en el transcurso de nuestras vidas y hubiese sido juzgado y castigado de manera menos ejemplarizante y tormentosa, seguramente no estaríamos recordando cada año las fechas de su muerte y su nacimiento como lo hacemos dos mil 26 años después, y tendríamos de su persona una biografía como esta: Jesús de Nazareth fue un líder revolucionario de Palestina que cuestionó al imperio romano por sus injustas políticas de distribución de la riqueza, etcétera.
La perfección, ciertamente, no es una cualidad, virtud, atributo o condición humana. Menos en política. Por eso en este viernes santo en que muchos evitan hablar sobre política redacto estas líneas con una sola intención: recordar que la política es responsabilidad de todos, tal como lo demostró Jesucristo, pero hay que tratar de ejercerla bajo los preceptos de honestidad, justicia, compasión y humildad, y observar al servicio público como privilegio y no como ocasión de pecar creyendo en la predestinación o en la perversión del poder como instrumento de maldad.
El empoderamiento que la sociedad pone en manos de algunos, si es mal usado, se vuelve en contra de quienes abusan de él como sucedió tanto en los tiempos de los romanos que persiguieron a Jesús como en los subsecuentes. El control de las instituciones que al final conduce hacia los autoritarismos suelen motivar los cambios y gestionar los procesos revolucionarios, y eso es inevitable porque así está escrito en las interminables páginas de la historia humana.
Así que este viernes santo se conmemora el magnicidio político más terrible de todos, pues sin siquiera haber sido gobernante de un imperio terrenal, Jesús fue llevado a la crucifixión por una sola y universal verdad: la crítica hacia el poder es necesaria y todo ser humano que tenga la oportunidad de gobernar está obligado a hacerlo no sólo lo mejor posible, sino también honrando el legado del que dijo: “A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César” pues “El que esté libre de pecado, que lance la primera piedra”.
Es la fecha en que seguimos repitiendo esas frases de divina sabiduría para volver a darnos cuenta de que requerimos el perdón de nuestro creador porque, en efecto, cuando obramos mal no sabemos lo que estamos haciendo.
Venga a nosotros, pues, la sabiduría del Padre, también y sobre todo en la política.
Amén.
















