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San Miguel de Allende, Gto.— El fin de semana pintaba para exceso, glitter y desvelo largo para un grupo de potosinos que se fueron a San Miguel de Allende de rol.
Los hermanos Campos, Anguiano y Araiza Riedel, identificados como empresarios potosinos, llegaron a San Miguel de Allende con el plan claro: despedida de soltero, posada navideña y fiesta. Pero la noche terminó muy lejos de lo que imaginaron.
La historia arrancó en la conocida Sala de Despecho, un negocio que no es cualquier bar, ya que opera en una propiedad del alcalde de San Miguel de Allende, Mauricio Trejo Pureco, por lo que no solo los guarros son la seguridad, también la Seguridad Pública está a sus órdenes.
Ahí, entre copas y canciones dolidas, presuntamente comenzaron los roces con una mesera y el gerente de la Sala de Despecho. Según testigos que narraron los hechos, el ambiente entre los potosinos y los empleados del lugar se tensó y la sugerencia fue directa: “mejor váyanse al bar de enfrente”.
El bar de enfrente no era otro que El República, también en una propiedad del alcalde sanmiguelense.
Según testigos, los potosinos salieron del lugar con la intención de cruzar la calle, llevándose las botellas para seguir la fiesta, como quien se cambia de sala en su propia casa.
Pero la noche dio giro rápido.
Antes de que la fiesta se reacomodara, dos policías ya los estaban esperando afuera, cuando ni siquiera habían terminado de salir del lugar. Coincidencia o reflejo de cómo la seguridad pública parece reaccionar más rápido cuando se trata de negocios del alcalde, que cuando un ciudadano llama por ayuda.
La bronca creció. Se hicieron de palabras, se revivió el conflicto iniciado dentro del bar y la escena se salió de control: vasos volando, souvenirs por el aire y escoltas -o guarros- recogiendo todo, presuntamente para borrar evidencias de que todo empezó en la Sala de Despecho… pero todo eso quedó grabado en video.
Lo más delicado vino después.
Versiones señalan que no fueron 2 policías los lesionados, no, solo fue uno, y la otra era una joven que estaba grabando los hechos, cuando una mujer policía llegó, le arrebató su teléfono, la golpeó y la azotó contra el piso, dejándola inconsciente, sin atención médica inmediata, sin ambulancia y sin auxilio, pese a la gravedad de la escena.
La despedida de soltero y la posada navideña de los potosinos se convirtieron en una noche amarga, marcada por excesos y uso de la fuerza extremo.
Lo que debía ser celebración, terminó siendo otro capítulo incómodo en la vida nocturna de la ciudad con empresarios potosinos que el mismo alcalde Mauricio Trejo Pureco calificó de: “nacos, nacos, nacos”.
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