PREMIA EL ASTURIAS A JULIAN BARNES, ESTRELLA LITERARIA

Agencia Reforma

Ciudad de México 10 junio 2026.- Julian Barnes ganó el Asturias de las Letras; Marisol Schulz, Jorge Volpi y Sergio Vila-Sanjuán, integrantes del jurado, abordan su obra.

Al popular escritor británico Julian Barnes a veces se han acercado parejas a decirle “nos conocimos por ti”, siendo el interés por alguno de sus libros una de las primeras cosas que tuvieron en común.

“Encuentro eso enormemente conmovedor, aunque al mismo tiempo les he advertido que no puedo hacerme responsable de su relación de ahí en adelante”, contaba hace unos años (REFORMA 8/04/2007), con su conocido buen humor, el autor originario de Leicester, Reino Unido.

Con más de cuatro décadas de trayectoria a cuestas, y artífice de un corpus diverso que entraña un estilo propio, Barnes fue reconocido este miércoles con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026. Y la noticia fue motivo de alegría para los no pocos lectores afectos a su literatura.

“Hay escritores que son geniales, pero que al mismo tiempo desatan tanta admiración como rechazo, tanta ira como admiración. No es el caso de Barnes, que es un escritor en general muy querido, de una escritura que siempre busca, en algún sentido, el lado más amable, luminoso de la naturaleza humana”, ponderó en entrevista vía telefónica desde Madrid el escritor Jorge Volpi, parte del jurado del galardón.

“A lo mejor no es un autor de masas, pero sí es un autor muy leído en todas partes”, resaltó, por su parte, la editora Marisol Schulz, también integrante del jurado -y junto con Volpi, los únicos mexicanos en el grupo-. “Es una de las figuras de la literatura contemporánea que más ha marcado, precisamente, la narrativa actual”.

Barnes, de 80 años cumplidos en enero pasado, fue elegido entre 37 candidaturas tras dos jornadas de deliberaciones, dada “su condición de extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un ‘optimismo melancólico y un pesimismo alegre’”, según se puede leer en el acta del jurado.

“La verdad es que Julian Barnes es un hombre muy leído, muy querido en España; el jurado, en general, conocía bien su obra. Y se ha acabado imponiendo”, compartió a REFORMA el escritor y periodista catalán Sergio Vila-Sanjuán, también parte del jurado.

“Sí que ha habido debate porque, bueno, distintos miembros del jurado, pues tenían especial querencia por distintas candidaturas”, prosiguió el colaborador del diario La Vanguardia. “Pero poco a poco se ha ido acotando el asunto, y yo creo que al final nos hemos puesto bastante de acuerdo”.

Sobrado hombre de letras, Barnes se formó en Lenguas Modernas en la Universidad de Oxford, y se desempeñó como lexicógrafo, crítico y periodista antes de publicar, a los 34 años, su primera novela: Metroland (1980) -donde confrontó los ideales de la juventud y el conformismo de la vida burguesa-, que en realidad llevaba tiempo germinando.

“Escribí la primera página de mi primera novela antes de hacerme periodista. Entonces, (.) hay dos formas de ver la cosa: o bien soy un periodista que se convirtió en novelista, o era un novelista aún inédito que por el momento se dedicaba al periodismo. Soy la mezcla de los dos”, decía, entre risas, alguna vez en entrevista (REFORMA 23/04/1995).

Arriba de una docena de novelas, además de colecciones de relatos cortos, libros de ensayo, biografía, memorias y sus columnas periodísticas, integran la amplia producción de Barnes, quien “reelabora, con mirada europeísta, la historia de la literatura, el arte, la música e incluso la gastronomía”, de acuerdo con quienes ahora le han reconocido con el galardón convocado por la Fundación Princesa de Asturias.

Y aunque lejos de ser un autor de fórmulas que se repita publicación tras publicación, en su escritura se pueden identificar elementos característicos que le han valido tanto una copiosa legión de lectores -con buena parte de su obra publicada en español por Anagrama- como múltiples premios.

“Al jurado nos ha gustado que su visión del género humano, aunque puede ser crítica, siempre tiene un tono con destellos de humor y siempre tiene un tono compasivo. O sea, su visión de la humanidad es una visión positiva”, refirió Vila-Sanjuán.

“En algunos casos con humor, con sarcasmo; en otros, con un optimismo que no deja de ser también reflexivo. Es un autor que nos lleva a la reflexión de la condición humana”, valoró, por su parte, Schulz, directora de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

A la pregunta sobre si recomendaría a alguien ser escritor, Barnes respondió en cierta ocasión: “Lo único que diría es que no se hagan escritores a menos que estén convencidos de que la escritura es la mejor forma de describir e interpretar la verdad sobre el mundo. Si piensan que hay un mejor camino, mejor prueben ése”.

Generación ‘Granta’

En 2011, después de haber sido finalista del prestigioso Man Booker Prize en tres ocasiones, Barnes por fin rompió la maldición con su novela El sentido de un final, la historia de un hombre maduro que revive sus años escolares a través de un diario heredado.

“Estoy tan aliviado como encantado de recibir el premio”, bromeó el autor finalmente laureado con la máxima distinción de las letras inglesas.

Años antes, cuando no había logrado coronarse con su libro Arthur & George (2005), había confesado que procuraba mantener todo en proporción; “porque he visto a escritores que se han vuelto locos por haber perdido -el Booker, el Nobel- y no han podido entender por qué no fueron recompensados”.

“Pienso que debes considerar este lado de la vida literaria como lotería pura, una lotería cómica, al menos hasta que ganes, cuando se convierta en un premio basado en el mérito puro, decidido por completo por los jueces del Olimpo”, aquilató un Barnes de entonces 60 años.

Ahora, dos décadas después, al saberse ganador del Princesa de Asturias de las Letras ha expresado: “Estoy encantado de recibirlo”.

“La valía de un premio siempre reside en la calidad de quienes lo han recibido anteriormente, y me siento sumamente honrado de unirme a este listado de tan distinguidas personas de todo el mundo”, enunció el escritor británico.

Emmanuel Carrère, Margaret Atwood, Paul Auster, Carlos Fuentes y Juan Rulfo, son algunas de las luminarias alguna vez distinguidas con este mismo premio al que, por el contrario, no había accedido alguien de la llamada Generación Granta -por la revista literaria-, de la que formó parte Barnes a principios de la década de 1980 junto con novelistas de la talla de Martin Amis, Christopher Hitchens, Salman Rushdie o Kazuo Ishiguro.

“Es una generación muy notable que para muchísimos escritores que nacimos en los años 60 y 70 fueron casi nuestros maestros y a los que leímos profusamente”, apuntó Volpi.

“Es una generación que ha transformado de una forma muy sustantiva lo que es la narrativa contemporánea”, estimó, a su vez, Vila-Sanjuán. “Ha dado felicidad a muchísimos lectores, y es una generación que merece un reconocimiento”.

Curiosamente, Eduardo Mendoza, novelista catalán a quien Barnes sucede en el palmarés del Princesa de Asturias de las Letras, recibió este galardón en 2025 por ser “un proveedor de felicidad para los lectores”.

Y aunque con estilos muy particulares cada uno, Vila-Sanjuán identifica ciertos paralelismos. Principalmente, que ambos autores debutan en el auge del posmodernismo literario, con “esa voluntad de rehacer los códigos de la narrativa, de evitar la ramplonería del realismo, pero a la vez evitar también los excesos del experimentalismo”, opinó el catalán vía telefónica.

“Y van a parar a un tipo de novela que es a la vez posmodernista en cuanto a la voluntad de innovación y juego con los registros literarios, pero a la vez tiene una gran vocación de llegar a los lectores. Y esto convierte tanto a Mendoza como a Barnes yo creo que en autores leídos y queridos”, agregó.

Entre los lectores de Barnes resultó un gesto muy significativo que, el año en que el británico anunció su retiro literario con la publicación de Despedidas -una profunda meditación sobre el envejecimiento, la enfermedad y la fragilidad-, le sea concedido este premio.

Al respecto, Schulz recalcó en entrevista desde Madrid que “los criterios son meramente literarios”. Vila-Sanjuán, en tanto, no negó que estaba en el aire el anunciado retiro del autor diagnosticado con un tipo raro de cáncer de la sangre hace poco más de un lustro.

“Pero no queríamos darle el galardón para acompañar su despedida, entre otras cosas, porque pensamos que los escritores -como los artistas- a veces anuncian que se retiran y al cabo de un año o dos vuelven”, confió Vila-Sanjuán.

“O sea que nosotros, yo en concreto, esperamos que realmente la despedida de Barnes no sea tal, que aún le quede gasolina para darnos más sorpresas y más alegrías”, continuó. “Como mínimo, (el Princesa de Asturias) le obligará a escribir un discurso, o sea que algo le estimulará a hacer”.

Su otra vena literaria

Julian Barnes, en su amplio espectro literario, fue también autor de novelas policíacas.

Duffy (1980), Fiddle City (1981), Putting the Boot In (1985) y Going to the Dogs (1987), son las cuatro entregas que el británico publicó bajo el nombre de Dan Kavanagh, pseudónimo tomado de su esposa y agente literaria, Pat Kavanagh, quien murió a causa de un tumor cerebral en 2008.

Kavanagh también fue agente de Martin Amis, y muy sonada fue su ruptura profesional a raíz de que Amis fichó por el poderoso agente Andrew Wylie, conocido como “El Chacal”.

Si bien esto enemistó a los dos escritores, hacia el final de la vida de Amis -fallecido en 2023- pudieron reencontrarse, y Barnes incluso le dedicaría algunas palabras en Despedidas.

“En los últimos años de su vida, nos vimos unas pocas veces, vino a cenar a casa. Y sentí gran pena por su enfermedad, que fue horrible. Por eso lo he incluido en mi libro”, comentó Barnes a El País a inicios de año.

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