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Staff/El Mañana
Mientras el Gobierno Municipal de Cárdenas presume como un logro histórico la simple limpieza del camellón entre la calle Guerrero y la avenida Juárez, la acción evidencia una administración volcada en la propaganda y distante de las necesidades prioritarias. Presentar el mantenimiento básico como una gran obra del alcalde Edgar Miguel Hernández Aguilar resulta desmedido ante el evidente rezago en los servicios públicos del municipio.
El despliegue en esta arteria principal maquilla la falta de un plan integral de saneamiento. La Dirección de Obras Públicas prioriza la foto institucional en zonas concurridas mientras abandona a las colonias periféricas, donde abundan baches, fallas en el alumbrado y deficiencias en la recolección de basura.
Además, apelar al compromiso vecinal para justificar el estado de la vía pública traspasa la responsabilidad a la ciudadanía, excusando la ineficacia operativa del ayuntamiento. Limpiar las calles no es una proeza; es la obligación elemental de cualquier gobierno. Si la autoridad pretende dar resultados reales, debe ir más allá de intervenciones superficiales y garantizar servicios eficientes en toda la ciudad, no solo en sus aparadores.
















