Staff / El Mañana
- Familias y visitantes se congregaron en las principales calles para ser parte de una de las tradiciones más emblemáticas de la Semana Santa.
La Procesión del Silencio en Rioverde se consolidó una vez más como un momento de profunda reflexión y respeto, donde ciudadanos y turistas participaron en esta significativa tradición que marca el Viernes Santo.
Bajo un ambiente de recogimiento y absoluta solemnidad, las principales calles del centro histórico se llenaron de fe, reafirmando el valor de las raíces culturales que dan identidad a la comunidad en la región Media.
Durante el recorrido, el sonido de los tambores sordos y el paso firme de las cofradías marcaron el ritmo de una noche donde el silencio fue el principal protagonista.

Los asistentes, apostados a lo largo de las aceras, observaron con devoción el paso de las imágenes religiosas, en un acto que trasciende lo espiritual para convertirse en un baluarte del patrimonio histórico del municipio.
Este evento no solo fortalece el espíritu comunitario, sino que también atrae a visitantes, quienes acuden atraídos por la procesión.

Para garantizar el desarrollo pacífico del evento, se implementó un operativo de logística y seguridad que permitió que las familias disfrutaran de la velada en completa calma.
Con este acto, Rioverde reafirma su posición como un referente cultural durante la Semana Santa, preservando tradiciones que han pasado de generación en generación.

La participación activa de la ciudadanía demuestra que la fe y la cultura siguen siendo los pilares que mantienen unido al tejido social en la Capital del Mundo.

















