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Staff / El Mañana
Más de 120 artesanos de 12 comunidades se apoderaron del Pabellón Artesanal para vender sus creaciones y salvar la quincena.
¡Mi gente bonita, agarren sus maletas y prepárense porque la Feria Nacional Potosina 2026 está que arde! Pero no crean que todo es puro baile y pachanga, porque este año el Pabellón Artesanal se armó en grande con una vibra bien chula gracias a la banda de los pueblos originarios que llegaron a presumir lo mejor de sus raíces.
Resulta que más de 120 artesanas y artesanos de doce comunidades diferentes soltaron el glamour de sus lugares de origen para instalarse mero en el corazón de la feria. Y es que, por órdenes directas del mero gobernador Ricardo Gallardo Cardona, se abrió la puerta sin filtros para que esta raza demuestre que el talento y la tradición van de la mano.
Entre los meros meros que andan rifando con sus puestos encontramos a los tradicionales Náhuatl, Tének y Xi’iuy, acompañados por la banda Triquis, Mixtecos, Mazahuas, Wixárikas, Otomíes, Huachichiles, Tzotziles y hasta los de la Mixteca Baja. ¡Una auténtica mezcla de culturas que trae a todo el mundo con el ojo cuadrado!
Pero lo más cañón de este chisme no es nomás verlos desfilar, sino el negocito tan perrón que se cargan. Cada uno de estos representantes trae el respaldo de hasta 20 familias, lo que significa que el billete llega directo a los hogares potosinos para aliviar la cartera de un montón de parientes que trabajan día y noche.
¿Y qué es lo que se andan llevando los visitantes a la casa? Agárrense, porque la variedad está de infarto: desde textiles tradicionales tejidos con el corazón, trabajos en madera que parecen mágicos, joyería de plata que brilla más que un lucero, hasta miel pura, mezcal del bueno, las clásicas muñecas Lele y las famosísimas cajas taraceadas de Santa María del Río.
Para que no me digan que los mandé tarde, les cuento que este rinconcito de pura cultura va a estar abierto hasta el próximo 30 de agosto. Así que tienen tiempo de sobra para lanzarse por su recuerdito, echarse un buen taco de ojo y apoyar el talento local que tanto nos llena de orgullo.
¡No se me queden atrás, banda! Corran a darse una vuelta por el pabellón, saquen la cartera y demuestren que los potosinos sabemos valorar el esfuerzo de nuestra gente. ¡Nos leemos en la próxima entrega con más chismes de la feria!















