Staff/ El Mañana
Un incendio de pastizales registrado en las inmediaciones de la Escuela Técnica No. 28, en la Cabecera Municipal de Zaragoza, encendió nuevamente la discusión sobre la falta de vigilancia y prevención en zonas sensibles del municipio. El siniestro, provocado por la quema irresponsable de pasto seco, puso en riesgo a estudiantes, personal docente y viviendas cercanas, en una temporada en la que cualquier chispa puede convertirse en una emergencia de gran magnitud.
Aunque el fuego fue controlado gracias a la reacción oportuna de elementos de Protección Civil y de la Policía Municipal, el incidente dejó claro que la respuesta inmediata no sustituye la necesidad de una supervisión constante y efectiva. Vecinos señalaron que el área carece de rondines regulares y que, pese a los llamados recurrentes para atender quemas clandestinas, estas continúan sin consecuencias para quienes las realizan.
El episodio ocurrió a plena luz del día, a unos metros de un plantel educativo que alberga a decenas de adolescentes, lo que evidencia la fragilidad de los protocolos preventivos en espacios escolares. La falta de control sobre la quema de pastizales se ha convertido en un problema cíclico en Zaragoza, donde las sanciones, campañas de concientización y supervisión parecen no alcanzar para erradicar estas prácticas.
Mientras las autoridades reiteran exhortos a la población para evitar acciones que ponen en riesgo la seguridad colectiva, persiste la percepción de que la vigilancia municipal es insuficiente.
















