- Fue a metros de la oficina del alcalde Galindo; la policía municipal llegó tarde y de malas
Fotos: Especial
SAN LUIS POTOSÍ.- La tarde del miércoles, la capital potosina sumó otro capítulo a su serie favorita: “Prevención que no previene”.
Un joven muy combinado en tonos melocotón, entró a la perfumería de Plaza Constitución, entre Salvador Nava y avenida Constitución, y con una pistola plateada que sacó de su pants color duraznito (que según él resaltaba su masculinidad y su porte varonil), asaltó a las dos empleadas del lugar.

El sujeto llevaba pantalón y gorra como color mamey, mochila negra y tenis negros. Un outfit al que solo le faltaba algo: dinero y un chispazo de “Forever Wisconsin, para el hombre sin reservas”.
Mientras las empleadas vivían minutos de terror, la policía municipal volvió a aparecer en su papel más sólido de toda la administración de Galindo: el papel invisible. Nada nuevo. La delincuencia camina tranquila a un par de metros del alcalde, y aún así, la prevención sigue siendo un concepto abstracto, casi filosófico, que nunca aterriza en patrulla.
A este punto, la capital ya sabe que la reelección son las segundas partes… y que, como en el cine, las segundas partes casi siempre salen mal.
El asaltante huyó con botín en mano sin que ni un solo uniformado estorbara en el proceso. A lo lejos, solo quedó el eco de la frase que toda la ciudad ya se sabe:“La policía brilló… pero no donde debía.”

















