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- La falta de comercios locales obliga a las familias a comprar en Matehuala.
Limpiar calles es una obligación básica de Villa de la Paz, no un logro que resuelva las carencias de Real de Minas. De nada sirve presumir deshierbe si las autoridades ignoran los locales comerciales abandonados en la zona.
El verdadero problema radica en la falta de desarrollo. Mientras el municipio realiza labores cosméticas, las familias sufren por la falta de empleo y servicios esenciales.
Las cuadrillas de limpieza atienden la salubridad, pero enfocar la atención en no acumular escombros esquiva los males estructurales. Los vecinos exigen reactivar los inmuebles en desuso para instalar comercios clave, como un supermercado.
La carencia de oferta comercial obliga a los habitantes a emigrar diariamente a Matehuala para surtir su despensa. Esta fuga de consumidores frena la economía local y perjudica el bolsillo familiar con traslados innecesarios.
Impulsar el comercio de proximidad generaría puestos de trabajo directos para los propios residentes. Dignificar la colonia requiere proyectos productivos, no solo barrer banquetas.
La exigencia de mantener limpia la colonia debe ser recíproca. El ayuntamiento no puede pedir civilidad vecinal mientras responde con apatía a las demandas económicas.
Villa de la Paz debe evaluar la reactivación de estos locales. Limpiar es el paso cero; dar viabilidad comercial a Real de Minas es la deuda pendiente.
“Deberían darle vida a esos locales; quedaría muy bien un supermercado para que la gente de Real de Minas no emigre a Matehuala. Sería comercio local y una fuente de empleo para la colonia”, expresó un vecino del sector.















