Por Joseph Malone de la Paz
Durante la época de mayor gloria del sistema ferroviario, el gremio llegó a estar conformado hasta por 10 mil trabajadores encabezados por el combativo y aguerrido líder ferrocarrilero Enrique Calderón Otero, quien estuvo al frente de la sección 24 del STFRM de 1986 a 1991, previamente estuvo Augusto Contreras García y sus sucesores, en la antesala a la desincorporación estatal de los ferrocarriles, fueron los hermanos Carlos y Rogelio Portillo.
Dada la distancia y los tiempos de traslado, el tren en San Luis Potosí contaba con dos corridas o salidas en promedio, por la mañana y noche, con un precio de pasaje (que comenzó a cotizarse en centavos) llegó a costar ya en sus últimos días, en la década de los ’90, de 100 a 150 (nuevos) pesos en clase económica y de 200 a 300 pesos si era 1ª clase, como en el tren “Regiomontano”, tipo plus, cuyos asientos en cabina privada por la noche se convertían en camas estilo litera (pulman) y se podía acceder al carro comedor.
El beneficio de este medio de transporte, se extendió a nivel local entre la población prestadora de bienes y servicios, especialmente el del hospedaje y alimentación, pues brotaron diversos y pequeños hoteles alrededor de la nueva estación, y algunos de los cuales se niegan a desaparecer, como el hotel Alameda, La Estación, Anáhuac, Guadalajara, Del Río, entre otros.
Asimismo, fue impulsor de la economía, a través de la apertura particular de tiendas, bares, cenadurías y restaurantes y llegó a propiciar inclusive una central camionera al lado; uno de los hoteles más emblemáticos y de buen nivel fue el Hotel Nacional, que cerró al igual que muchos otros de los negocios ante la desaparición del tren de pasajeros. Recientemente fue rescatado y rehabilitado por la familia Payán y opera ahora como restaurante.
Se tiene registro que la última corrida o salida del tren de pasajeros se dio en diciembre de 1997 a Tampico, aunque ya un año antes se había dado la última a Monterrey y Nuevo Laredo; algunas décadas después de esos sucesos y que se dio por concluida esa gloriosa época del transporte ferroviario ha sido anunciado su retorno a tierras potosinas.
Esto abre un espacio de oportunidad de igual manera para numerosas familias potosinas, que pueden ver en este regreso de nueva cuenta una importante fuente de ingresos familiares adicionales, y para los viajeros el privilegio de volver a contar con este medio panorámico, sin tener que ir a la tarahumara o al viejo continente.
De acuerdo con el proyecto del gobierno federal, conectará a San Luis Potosí con Saltillo y Querétaro, habiendo dos fases de construcción ésta última proyectada para arrancar en este año y aquella el próximo, con una inversión inicial conjunta calculada en 166 mil 200 millones de pesos, para 600 kms de conexión.
“Aún puedo ver el tren partir, y tu triste mirar, esconde aquellas lágrimas, volveré…espérame, el tiempo pasará, un año no es un siglo y yo, volveré (canción de Diego Verdaguer, 1976).
















