Agencia Reforma
Monterrey, NL 4 junio 2026.- Una velada mística se vivió con el programa “Maitines en el cielo”, que el sello editorial Vaso Roto realizó en el Museo La Milarca la noche del martes.
En la sala principal del recinto en San Pedro, los poetas españoles María Ángeles Pérez López, Carlos Aganzo y José María Muñoz Quirós rindieron homenaje a San Juan de la Cruz, declarado Patrono de los poetas en lengua española en 1993.
A ellos se les unió la también poeta y traductora Jeannette L. Clariond, fundadora de Vaso Roto y anfitriona de la velada.
Fue tanta la asistencia esa noche, que el encuentro se transmitió en directo a otra sala del museo, ya que el público rebasó el primer espacio.
Durante el acto, con guitarra en mano y aire solemne, el cantautor español Amancio Prada, uno de los grandes exponentes de la lírica sanjuanista, entonó textos fundamentales de este místico, la mayoría pertenecientes al Cántico Espiritual.
Todos los poetas participantes han sido designados Juglares de Fontiveros: Muñoz Quirós es presidente de esta academia, en tanto que Clariond recibió el nombramiento el año pasado.
La velada se realizó dentro de las conmemoraciones por los 300 años de la canonización de San Juan de la Cruz y el primer centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia católica.
“Maitines en el cielo” debe su nombre a la primera y más larga hora canónica de la Liturgia de las Horas. Su realización era una práctica habitual entre los fieles durante la madrugada. En este caso, los maitines recordaron las últimas horas de vida del santo, originario de Fontiveros, en Ávila, España.
Ese relato de la agonía del santo poeta fue narrado por la catedrática Ana Laura Santamaría, directora de la Cátedra Alfonso Reyes del Tec, e intervenido por los juglares.
La narración comenzó con “unas calenturillas” que padeció San Juan de la Cruz y concluyó con el momento sexto, que retrató su muerte, ocurrida el 14 de diciembre de 1591.
Durante la velada hubo muy pocos celulares encendidos, pleno silencio y no se aplaudió sino hasta el acto final, a petición de Clariond.
















