Staff/ El Mañana
Ahualulco vive horas de indignación y asombro tras el episodio protagonizado por el regidor de Ahualulco, Ernesto Niño Sánchez. Lo que parecía un incidente vial se convirtió en un verdadero escándalo que cuestiona la ética y la responsabilidad de quienes representan a la ciudadanía.
El funcionario fue captado intentando conducir en sentido contrario por una calle del municipio, mientras adoptaba una actitud agresiva y prepotente hacia la policía municipal. Vecinos presentes describen escenas de tensión y temor, pues el regidor no solo puso en riesgo su vida, sino la de toda la comunidad.
Horas después del hecho, Ernesto Niño intentó justificar su conducta mediante una declaración en redes sociales, calificando lo ocurrido como un “malentendido” y asegurando que lamenta la situación. Sin embargo, la ciudadanía considera que sus palabras son insuficientes frente a la gravedad del acto y exigen acciones concretas.
El incidente ha generado un debate intenso sobre la ética y la responsabilidad de los servidores públicos, y sobre la confianza que la población puede depositar en quienes ocupan cargos de representación. Vecinos y líderes comunitarios han dejado claro que la permanencia de Ernesto Niño en el cabildo sería una ofensa directa al pueblo que representa.

Ante el silencio de las autoridades municipales, la indignación crece. La comunidad exige claridad, sanciones ejemplares y un compromiso real con los principios que deberían guiar a quienes gobiernan.
Ahualulco observa con preocupación y exigencia: la ciudadanía ya no tolera prepotencia ni abusos de poder. El episodio del regidor deja una pregunta que resuena en todos los rincones del municipio: ¿quién protege a la gente cuando quienes deberían servirla ponen en riesgo su seguridad y confianza?















