​Región Media aviva la causa insurgente

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  • Comités indígenas protestan contra abusos del sistema feudal virreinal.

Staff/El Mañana

Los privilegios de las castas y los ricos hacendados y la ausencia de derechos civiles de los indígenas y mestizos fue caldo de cultivo para que la insurgencia prendiera la mecha en lo que ahora conocemos como región Media del Potosí.

En algunos de sus pueblos y haciendas se suscitaron levantamentos, persecuciones y motines que generaron polvaderas sin mucho éxito en la causa independentista, pero que definieron el camino a seguir de hombres y mujeres practicamente esclavizados por familias que acaudalaron su riqueza en base a la posesión de tierras por la fuerza  y mano de obra casi gratuita para edificar sus palacetes al interior de sus haciendas  y aumentar su producción agrícola: eliminar el sistema feudal de la Nueva España.

Tras la llegada a la capital de Félix María Calleja y su ejército, compuesto de distintas divisiones como artillería, caballería, infantería y otras, a imponer el orden y superado por el avance militar, Herrera tuvo que abandonar San Luis y emprendió la retirada hacia Rioverde, llevando consigo a algunos rehenes españoles.

La persecución no tardó en alcanzarlo. Derrotado posteriormente en el Valle del Maíz, trató de escapar hacia la villa de Aguayo, en el Nuevo Santander, donde finalmente fue capturado y fusilado. La respuesta de Calleja fue severa y alcanzó también a quienes habían simpatizado o colaborado con la insurgencia.

Para entonces, el potosino José Mariano Jiménez, uno de los hombres a quienes Allende había confiado la tarea de extender la rebelión hacia las Provincias Internas, ya había sido capturado junto con Hidalgo y fusilado.

Su muerte contribuyó a enardecer a los grupos insurgentes que permanecían dispersos por la provincia.

Matar a un indio era comprensible, pero matar a un cura era un sacrilegio.

Fue así como la rebelión comenzó a sentirse en distintos rincones de la región Media. Los grupos insurrectos estaban integrados en su mayoría por indígenas y se dispersaron por comunidades, haciendas y zonas rurales.

Hubo desórdenes en Alaquines, la Ciénega de San Nicolás de Cárdenas, la hacienda de Amoladeras, Rioverde, la Sierra Gorda y la hacienda de Villela.

Aquellos movimientos fueron reprimidos entre 1811 y 1812, en un territorio donde la noticia de la rebelión ya había cambiado el ambiente de pueblos y caminos.

Uno de los métodos para establecer comunicaciones entre los distintos valles de la región del Potosí fueron los pasquines clandestinos, cuyas críticas a la Corona Española, contribuyeron a entender el abuso y el dominio de los españoles sobre los nacidos en México, la Nueva España.

​6 localidades y haciendas: Lugares donde se concentraron los desórdenes e insurrecciones (Alaquines, la Ciénega de San Nicolás de Cárdenas, hacienda de Amoladeras, Rioverde, Sierra Gorda y hacienda de Villela).

​2 años de represión intensa (1811–1812): Periodo exacto en el que el ejército realista sofocó los levantamientos en la región.

​3 regiones/villas de huida: Trayecto de persecución de Herrera tras perder la capital (San Luis → Rioverde → Valle del Maíz → Villa de Aguayo).

Potosino José Mariano Jiménez

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