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Staff / El Mañana
Expertos en salud recomiendan retomar la dieta balanceada para sanar la digestión después de los excesos.
Fueron varias semanas de pura pachanga, botanas grasosas, cerveza a morir y desveladas. Aunque la euforia estuvo con todo, el cuerpo ya está pidiendo esquina y la panza es la primera en resentir tanto atascón. El médico gastroenterólogo Rubén Ruiz Fernández explicó que el exceso de grasas, el alcohol y hasta el estrés de los partidos le dan un bajón gacho a la salud digestiva.
Tanta grasa y trago juntos vuelven floja la digestión y evitan que el cuerpo aproveche bien las vitaminas y nutrientes de los alimentos. Esto se traduce en malestares bien molestos que la gente suele aguantar como si nada, desde estómago inflamado, gases a cada rato y eructos, hasta diarreas o estreñimiento que quitan el sueño.
Para salir del bache fiestero, el especialista señala que hay que ponerse las pilas y regresar de volada a la comida sana. La clave está en llenarle el plato a la fibra comiendo verduras, legumbres y cereales integrales, alimentos que ayudan a bajar el colesterol, regulan la azúcar en la sangre y le echan una mano a la flora intestinal.
Otro truco infalible que comparte el especialista es meterle probióticos a la dieta diaria. Cosas sencillas como un buen yogurt natural, kéfir o kombucha le devuelven los microorganismos buenos al intestino para que vuelva a trabajar al cien. Además, dejar de cenar pesado justo antes de acostarse —dejando unas tres horas de margen— evita sorpresas nocturnas.
Ojo, porque el estrés también juega en contra y puede disparar broncas como el reflujo gastroesofágico, que se siente como un ardor quemante en el pecho e incluso puede provocar tos crónica. Si notas que la acidez no se te pasa o que la panza nomás no agarra su paso normal, lo mejor es dejar los remedios caseros y consultar a un médico.















