VILLA DE POZOS.- La banda de Villa de Pozos no daba crédito a lo que pasaba. Mientras el mundo seguía su curso, detrás de una puerta cerrada, dos almas de apenas 3 y 4 años vivían una auténtica pesadilla. No había caricias, no había comida, solo el silencio de una casa que se convirtió en su propia cárcel desde un día antes.
Gracias a un reporte que puso en alerta a los servicios de emergencia, la Unidad de Género de la Guardia Civil Estatal se dejó caer en el lugar.
Al llegar, las oficiales confirmaron lo peor: los morritos estaban completamente solos, encerrados y con el miedo reflejado en los ojos. Sin un adulto que diera la cara o les diera un bocado, el riesgo era latente.



Con el corazón en la mano pero la mente fría, las agentes sacaron a los pequeños del encierro para ponerlos a salvo. Ya no más soledad. Ahora, los menores están bajo el ala de la Fiscalía Especializada y la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, donde les van a checar hasta el alma para asegurar que estén bien de salud y que el susto pase pronto.
Las autoridades ya traen la lupa puesta para dar con los responsables de este descuido. Porque dejar a dos niños solitos desde un día antes, sin comida ni un adulto al pendiente, no tiene nombre, y la justicia ya está buscando respuestas para saber por qué los dejaron en el olvido.
Ahora esperan encontrar a los papás para saber en dónde están.


















