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Staff / El Mañana
Investigadoras y universidades se lanzaron al rescate de las historias, secretos y técnicas milenarias de las manos prodigiosas que dan vida al arte popular potosino.
Los rincones más tradicionales del territorio potosino volvieron a dar de qué hablar luego de que se pusiera en marcha una intensa cacería de historias y secretos muy bien guardados. Lejos de los reflectores de la alta sociedad, las mujeres creadoras de artesanías se convirtieron en las auténticas protagonistas de un proyecto que busca sacar a la luz los misterios de sus manos mágicas.
La pachanga investigativa tuvo como epicentro el codiciado Pabellón Artesanal, donde las expertas en hurgar en el pasado decidieron plantar bandera para escuchar de propia voz las vivencias de las maestras artesanas. La raza creadora, encargada de mantener vivas las tradiciones más antiguas de los municipios conurbados, abrió el corazón para contar cómo se teje el alma de nuestra tierra.
Detrás de este operativo de rescate se encuentran mentes muy picudas de la Facultad de Psicología de la máxima casa de estudios y de la Universidad Pedagógica Nacional. Encabezadas por las investigadoras Blanca Susana Vega Martínez y Norma Ramos Escobar, el equipo se metió hasta la cocina de los talleres tradicionales para documentar cada truco heredado por los abuelos.
El chisme no se queda solo en pláticas de sobremesa, pues el gobierno estatal, a través de la dependencia encargada de la economía, le inyectó recursos a la causa para que el patrimonio intangible no se muera. Con este respaldo financiero, la memoria colectiva de las creadoras quedará grabada a fuego para que las nuevas generaciones no olviden de dónde vienen ni quiénes forjaron el orgullo local.
En una primera etapa, las especialistas se dedicaron a sacar cuentas frías con diagnósticos estadísticos para saber cuántas mujeres se dedican a este noble oficio en el estado. Ahora, en esta fase candente, la chamba se puso emotiva al recopilar lágrimas, risas y testimonios de vida que demuestran el valor incalculable de la labor artesanal femenina.
Los pasillos de las comunidades cercanas a la capital ya huelen a historia viva, con comadres y marchantes presumiendo el esfuerzo que hay detrás de cada tejido, barro y artesanía. La tarea no ha sido sencilla, pero la pasión con la que estas mujeres defienden su legado ha dejado boquiabiertas a las propias académicas que llevan la batuta del proyecto.














