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RESPONDEN LECTORES AL LLAMADO DE EDICIONES ERA

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Agencia Reforma

Ciudad de México 24 septiembre 2026.- De entre la amplia oferta desplegada por Ediciones Era en el patio de Artes de México, en la Colonia Roma, David Morales, de 34 años, partió este jueves con dos títulos.

 Uno, Malintzin, de Camila Townsend, que le encargó una amiga, y para él, un grueso ejemplar de Revolución y exilio en la historia de México. Homenaje a Friedrich Katz, del que había varias copias en la mesa de libros con algún desperfecto, y que por tanto se ofrecen con 40 por ciento de descuento. Por ambos pagó 618 pesos.

 Fue la primera persona en llegar a la venta de primeras ediciones, libros descatalogados y ejemplares firmados que arrancó este día y con la que el emblemático sello busca mantenerse a flote en lo que acaso sea un inminente naufragio.

 “Me perdí la venta de Los Pinos, y ahora que supe que estaba acá, como tenía el día libre, entonces aproveché para venir”, contó el joven formado como historiador en la UNAM, para quien la noticia de la precaria situación que atraviesa Era resultó una sorpresa desafortunada.

 “A causa de eso, fue como: Vamos a tratar de apoyar en lo que se pueda”, agregaría luego, considerando además que un caso así amerita la intervención del Gobierno. “Creo que debería haber un rescate de las editoriales importantes de este País, sobre todo como ésta que ya tiene una trayectoria importante”.

 Algo más de mil pesos desembolsaría, por su parte, una investigadora de la UNAM que también acudió recién había comenzado la venta, atraída por la oportunidad de algún hallazgo; “es una suerte para nosotros encontrar algunos libros en mejor precio de lo habitual, y además conseguir los que hacía tiempo que queríamos tener y no se encontraban ya en librerías”, comentó.

 “Yo había estado buscando durante mucho tiempo el tercer tomo de Los indios de México, de Fernando Benítez, que está agotadísimo, y lo encontré en esta venta”, celebró la académica, para quien la debacle de Era no es culpa de los lectores. “Tiene que ver más bien con las deficiencias de un sistema editorial que se ha ido concentrando en las gigantescas casas editoriales que acaparan todo”.

 Claro que la promesa de esta “gran venta histórica” del sello que publicara a figuras como José Emilio Pacheco, Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Juan Rulfo, Carlos Monsiváis y Octavio Paz, resultó decepcionante para algunos.

 “No tienen tanto. Yo pensé que iban a tener más. De cosas viejas no tienen tantos”, diría con cierta desilusión un hombre que también arribó desde temprano.

 Entre los ejemplares firmados a la venta, podían encontrarse títulos de Verónica Murguía, Eduardo Antonio Parra, Luis Jorge Boone, Ana García Bergua y David Huerta, a precios bastante accesibles.

 En el mismo librero, no obstante, algunas de las piezas más valiosas del sello alcanzan sumas que inevitablemente arrancaban una expresión de asombro a los lectores. El más caro de ellos, Discos visuales, colaboración de poesía experimental entre Octavio Paz y Vicente Rojo, a 35 mil pesos.

 Once volúmenes de la Colección Galería, serie de libros de gran formato dedicada a las artes plásticas en México, en una oferta de 44 mil pesos por todo el conjunto, o 5 mil cada uno.

 De las primeras ediciones, por otra parte, destacaban Diarios, de José Lezama Lima, a mil 500 pesos; El Apando, de José Revueltas, en 2 mil; el Teatro pánico, de Alejandro Jodorowsky, en 5 mil; La batalla de Cuba, de Benítez -primer lanzamiento del sello-, en 8 mil, y dos versiones de Aura, de Carlos Fuentes, a 6 y 7 mil, una de las cuales fue adquirida por Dolores Beistegui, aunque aprovechando el descuento especial que tiene como consejera de Era.

 Abordada por REFORMA, la exdirectora del IMER, del Colegio de San Ildefonso y de Papalote Museo del Niño, se dijo profundamente orgullosa de haber acompañado a Era por cerca de una década y de atestiguar el formidable trabajo que se ha hecho; “pero creo que hay que saber reconocer cuando ya la batalla es demasiado dura”, expresó.

 “Cuando se ve el catálogo de Era, lo que representó para la vida editorial en México, sí es un drama”, enunció. “La ausencia sistemática de una política del libro desde hace décadas ya nos pegó, ya nos alcanzó, y ya no podemos más”.

 A decir suyo, si bien ha sido positiva la respuesta de los lectores a partir de que se diera a conocer la reducción de las operaciones del sello al mínimo dadas las dificultades para recuperar el nivel de mercado que se tenía antes de la pandemia de Covid-19, el panorama en realidad es muy crítico.

 “Lo que está sucediendo aquí, lo que sucedió en la venta de Los Pinos, lo que sucederá en otras ventas, es generar un flujo para pagar deudas. Y una vez que hayamos pagado deudas, y una vez que hayamos sacado la cabeza del agua, ¿qué sigue? () Se verá en las próximas semanas qué decidimos, por supuesto. Pero, al final del día, es lo que es; los números no van a cambiar”.

 Este día, incluso, Beistegui terminó corroborando en vivo ese “mercado despiadado” de acceso al libro, al observar a una lectora originalmente interesada en La dama oval, libro de cuentos de Leonora Carrington; “¡lo voy a pagar sin importar lo que cueste!”, exclamaba entre risas la joven que lucía en ambos brazos tatuajes alusivos a la obra de la surrealista británica. Su entusiasmo se esfumó apenas se enteró del precio.

 “No mames, si está en 5 mil pesos y ya lo tengo, mejor me llevo éste”, reviró, tomando Leonora Carrington: La realidad de la imaginación, de Whitney Chadwick y parte de la mencionada Colección Galería. Sin embargo, al buscarlo en línea encontró que en Mercado Libre lo tenían de segunda mano 2 mil pesos más barato.

 “Es cuestión de generación, a mí no se me hubiera ocurrido meterme a Mercado Libre, a ella sí. Esa también es una realidad: un mercado que se ha diversificado, donde la compra de libros se hace de múltiples maneras”, contrastó Beistegui. “¿Qué muestra esto?, que la industria editorial no está muerta, que necesitamos reinventarla, necesitamos replantearla, pero con reglas del juego bien definidas”.

 Fueron sólo un par de momentos los que estuvo un tanto desangelada la venta en Artes de México este primer día, pues los lectores continuaron llegando en un flujo constante, asomándose a los libreros y hurgando en las mesas en busca de algún título en específico o dejándose sorprender por el envidiable catálogo de Era.

 “Que pasen buena tarde, que haya muy buena suerte”, desearía un hombre mayor a los tres empleados del sello que atendieron con amabilidad a cada uno de quienes acudieron a lo largo del día.

 La venta, que brinda un respiro para esta editorial inscrita en la historia de la literatura hispanoamericana, continuará hasta el sábado en el recinto de Córdoba 69, de 11:00 a 19:00 horas.

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