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Durante años, cruzar ríos crecidos o transitar por terracerías destrozadas era un calvario cotidiano para miles de familias. Hoy, bajo la administración de Ricardo Gallardo, la infraestructura vial redefine el rostro de la región con obras tan esperadas como el Puente del Río Amajac y la modernización de ejes carreteros históricos.
Hay historias que huelen a tierra mojada, a llantas ponchadas y a la desesperación de ver el río crecer para cortar, de tajo, el camino a la escuela, al hospital o al mercado. Así vivieron durante décadas comunidades enteras en la Huasteca Potosina, donde cruzar de un municipio a otro era una auténtica odisea de baches, polvo y promesas de campaña que se quedaban atascadas en el fango.
Sin embargo, el paisaje vial de la región ha dado un giro radical. Desde el inicio de su mandato, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona apostó por saldar una deuda histórica con las y los huastecos, transformando caminos rurales, ejes carreteros y levantando puentes que hoy devuelven la tranquilidad y la seguridad a miles de hogares.
El milagro del Río Amajac y otras historias de asfalto
Uno de los episodios más representativos de este cambio se vive en Tamazunchale, específicamente en la localidad de Zapotitla. Ahí, el cruce del río Amajac era sinónimo de riesgo y aislamiento cada vez que las lluvias azotaban la zona sur. Hoy la realidad es distinta gracias a la construcción del imponente puente vehicular sobre el río Amajac, una obra estratégica con una inversión de 100 millones de pesos que arrancó la administración estatal para sepultar los años en que los habitantes quedaban incomunicados por la fuerza de la naturaleza.
Pero la transformación no se detiene en el sur. En el norte y centro de la región, el rugir de la maquinaria ha cambiado por completo la dinámica comercial y turística. La carretera Ciudad Valles – El Naranjo, que durante años acumuló daños y reclamos constantes de automovilistas, fue completamente rehabilitada con una inversión cercana a los 219.9 millones de pesos, convirtiendo un trayecto de pesadilla en una vía rápida y segura.
A esto se suman los 18 kilómetros reconstruidos del estratégico eje Xolol – Tamuín, una arteria vital que recibió nueva carpeta asfáltica, infraestructura hidráulica y señalización moderna; así como los trabajos de recuperación en el tramo Tancanhuitz – Tampamolón Corona, donde el asfalto nuevo desplazó al deterioro que mermaba la economía de los productores agrícolas locales.
Más que cemento, integración y dignidad
Para las familias de la Huasteca, cada kilómetro pavimentado representa mucho más que simple mezcla asfáltica: significa llegar a tiempo a las emergencias médicas, reducir drásticamente los costos de mantenimiento de los vehículos de transporte y permitir que los productos del campo fluyan sin contratiempos hacia los mercados.
El gobernador Ricardo Gallardo ha recalcado que el desarrollo de la Huasteca no puede concebirse sin una red de caminos digna. Con puentes que desafían los ríos crecidos y carreteras que conectan comunidades antes olvidadas, la región experimenta una metamorfosis vial que acorta distancias y une, de verdad, a las familias potosinas.















