Staff / El Mañana
En menos de un mes ya saquearon siete casas; los vecinos denuncian que los malandros hasta arrancan cámaras y cercas eléctricas.
A los vecinos del fraccionamiento Los Sauces ya no los calienta ni el sol. En apenas tres semanas, los amantes de lo ajeno se han metido a robar en al menos siete viviendas, dejando a las familias con el Jesús en la boca y los bolsillos vacíos.
El chisme está pesado porque no son raterillos de ocasión; se nota que los tipos estudian bien los movimientos de la gente para caerles cuando las casas están solas.
Lo que más tiene encabritada a la raza es que los rateros llegan con todo: tumban cercas eléctricas, cortan protecciones y hasta se llevan las cámaras de seguridad para no dejar rastro.
Y aunque le han llamado a la Guardia Civil Municipal, dicen que los uniformados nomás van a decirles que “pongan su denuncia” y se retiran sin reforzar las patrullas. Ante la falta de apoyo, los habitantes ya se están organizando para vigilar ellos mismos y darle un estate quieto a los sospechosos que andan rondando.
















