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Staff / El Mañana
El verdor de los potreros disparó la producción de lácteos y el queso se vende como pan caliente.
¡El agua hizo el milagro en el campo de San Martín Chalchicuautla! Después de las lluvias que han estado cayendo en tierras huastecas, los potreros se tapizaron de verde y las vacas andan comiendo a sus anchas, lo que detonó una sobreproducción de leche como no se había visto en varios meses en los ranchos de la zona.
Lo mejor del asunto es que, aunque los botes de leche andan repletos por todos lados, el precio al público no se desplomó y se sostiene fuerte en los 11 pesos el litro. Esto ha permitido que los productores ganaderos tengan ingresos seguros y vean reflejado en sus carteras el fruto de las madrugadas en el establo.
Para sacarle más provecho a tanta abundancia, las familias de las distintas comunidades se pusieron las pilas y se volcaron a la elaboración artesanal de quesos. La estrategia fue un tiro certero: el queso volar en las tienditas rurales y en la zona urbana, convirtiéndose en el producto estrella de la temporada.
Los trabajadores del sector saben que hay que guardar para los tiempos de sequía, pues cuando entra el estiaje la hierba se acaba, las vacas bajan el rendimiento y los lácteos se suben por las nubes. Por eso, en estos días de bonanza andan chambeando al doble para asegurar buenos ingresos mientras la naturaleza siga regalando pasto verde.
La abundancia que se vive en San Martín demuestra que cuando el agua llega a la Huasteca, la economía local se mueve rápido para beneficio de comerciantes, ganaderos y familias que disfrutan de productos frescos y a buen precio.















