- El fin de las fiestas decembrinas trajo consigo largas filas en la frontera y despedidas cargadas de nostalgia
Staff/El Mañana
El cierre de las fiestas decembrinas volvió a convertirse en uno de los momentos más sensibles para cientos de paisanos originarios de la Zona Media de San Luis Potosí. Tras semanas de reencuentros, celebraciones y mesas llenas, llegó la hora de empacar, despedirse y retomar el camino hacia Estados Unidos. El regreso no solo implicó kilómetros por recorrer, sino emociones difíciles de dejar atrás.
Desde la tarde del domingo, los principales cruces fronterizos comenzaron a registrar una alta afluencia de connacionales, destacando el puente internacional 2 “Juárez-Lincoln”, donde las filas de vehículos se extendieron por varias vialidades. Autos con placas de distintos estados del país vecino evidenciaban el regreso masivo de quienes, una vez más, volvían a la rutina laboral lejos de casa.

La saturación del cruce provocó congestionamientos y desvíos, además de tiempos de espera prolongados. Algunos paisanos optaron por rutas alternas o por el puente de Colombia, Nuevo León, aunque el avance lento fue una constante. Entre el cansancio del viaje y las despedidas recientes, el ambiente en la fila se percibía silencioso y reflexivo.
Familias, amigos y comunidades completas quedaron atrás, junto con recuerdos frescos de posadas, música, risas y largas conversaciones que parecieron terminar demasiado pronto. Para los migrantes potosinos, cruzar la frontera marcó el final del paréntesis decembrino y el inicio de un nuevo año de trabajo, con la esperanza intacta de volver a casa cuando diciembre vuelva a llegar.
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