- Al mismo tiempo piden comprensión a la población por la supuesta falta de recursos.
Staff/ El Mañana
En Ciudad Valles, la austeridad parece ser más un concepto decorativo que una práctica real. Mientras el discurso oficial insiste en limitaciones presupuestales, los números cuentan otra historia: funcionarios de primer nivel perciben salarios que superan los 50 mil pesos mensuales.
El caso más evidente es el del alcalde David Armando Medina Salazar, quien recibe un sueldo de 55 mil 369 pesos con 6 centavos al mes, cifra que no contempla ingresos adicionales como viáticos y otros conceptos incluidos en el presupuesto de egresos 2026. Una cantidad nada despreciable para un gobierno que insiste en hablar de carencias.
Pero la situación no se limita a la presidencia municipal. Los regidores, cuya función debería implicar análisis, gestión y resultados concretos, perciben exactamente el mismo salario que el edil. En la práctica, la percepción ciudadana apunta a que su labor suele reducirse a asistir a sesiones de cabildo y levantar la mano, aunque en nómina el reconocimiento económico sea de alto nivel.
La contradicción es evidente: mientras se pide comprensión a la población por la supuesta falta de recursos, al interior del cabildo los ingresos se mantienen en niveles que distan de cualquier política de austeridad. La pregunta no es solo cuánto ganan, sino qué tanto se justifica ese ingreso frente a los resultados obtenidos.
En tiempos donde la rendición de cuentas debería ser prioridad, la nómina municipal se convierte en un espejo incómodo. Porque cuando la austeridad se queda en el discurso, lo que realmente se fortalece es la percepción de privilegios, lejos de la realidad que enfrenta la ciudadanía.

















