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Staff / El Mañana
El exdiputado armó tremendo escándalo en redes sociales al responder groseramente a los críticos que lo acusan de abandonar sus obligaciones legislativas por irse a ganar dólares en la televisión.
La farándula mexicana está patas arriba luego de que el polémico Sergio Mayer decidiera cambiar las juntas de trabajo y las curules por los reflectores de un reality show extranjero. Ni tardo ni perezoso, el famoso ex integrante de Garibaldi se metió de lleno a un programa de estrategias llamado “Juego de Villanos”, donde busca llevarse a la bolsa un jugoso premio en efectivo. Sin embargo, el chiste no le cayó nada bien a la raza, que de inmediato se le fue a la yugular en internet por andar más preocupado por el rating que por legislar.
Lejos de quedarse callado o morderse la lengua como hacen otros políticos, el actor sacó las garras y le contestó a diestra y siniestra a sus detractores. A un usuario muy picocito que le reclamó por pasar más tiempo pegado a la pantalla chica que en el congreso, Mayer le espetó sin filtros: “No te confundas, lo que me importa un comino es tu opinión”. ¡Tómala barbón! El famoso dejó en claro que las críticas le resbalan y que prefiere la jugosa vida de los realities antes que aguantar reclamos ciudadanos.
Pero la cosa no paró ahí, porque el buen Sergio quiso curarse en salud asegurando que él sí hace su chamba. Según su defensa, el mismísimo martes se dio su vuelta por la comisión de Defensa Nacional para discutir el presupuesto y también le metió mano a un proyecto sobre trata de personas. ¿Será que tiene el don de la ubicuidad o nomás nos quiere ver la cara de inocentes? Lo cierto es que el historial del político con la grilla está más manchado que servilleta de carnitas.
Hay que recordar que esta no es la primera vez que el señor abandona el barco para irse a encerrar a una casa llena de cámaras. Desde su paso por “La Casa de los Famosos”, el ambiente se puso tan espeso que los altos mandos de su partido anterior le abrieron un proceso por andar de indisciplinado y anteponer sus intereses personales a los del pueblo. ¡Y cómo no, si la tentación del chisme y los billetes verdes puede más que el amor a la patria!
Harto del fuego cruzado y de que le anduvieran picando la cresta en su propia bancada, el actor terminó por tirar la toalla y pidió su renuncia irrevocable, argumentando que ya no sentía el respaldo de nadie y que por pura dignidad mejor se iba por la puerta de atrás. “Si de todos modos no les gusta mi presencia, hay que tener dignidad”, soltó en su momento justificando su salida de la militancia.


















