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Staff / El Mañana
La colombiana alborotó la capital española provocando un tsunami de reservas, hoteles llenos y vuelos a reventar por sus megaconciertos.
El viejo continente está que arde y la culpable directa tiene nombre, cadera y una garganta de oro: la mismísima Shakira. La indiscutible reina del pop latino desató un verdadero caos financiero y turístico en Madrid, dejando a los empresarios con una sonrisa de oreja a oreja gracias a su imponente llegada con doce fechas confirmadas.
Resulta y resalta que el famoso “Efecto Shakira” provocó que las reservaciones hoteleras se dispararan como cohete, obligando a los turistas a pagar tarifas de infarto que rozan los 340 euros por noche. Los dueños de los mesones y las cadenas de hospedaje no caben de la emoción al ver cómo la presencia de la colombiana llena cada rincón disponible.
Pero la cosa no para en las camas de hotel, porque el transporte está sufriendo un desborde total de pasajeros desesperados por ver a la ex de Piqué. Aerolíneas internacionales y trenes exprés tuvieron que meter más corridas y habilitar miles de asientos extra para abastecer la demanda de hordas de fanáticos que vienen desde veinte países distintos.
La locura es de tal magnitud que los sectores económicos estiman una derrama brutal que superará los doscientos millones de euros en gasto directo durante toda su residencia musical. Ni los eventos deportivos de alta gama han logrado mover tanta masa de gente con tantas ganas de gastar su aguinaldo en una sola temporada de conciertos.
Mientras los seguidores hacen filas virtuales kilométricas y preparan las maletas, la intérprete de “Monotonía” se concentra en afinar los últimos detalles de sus ensayos kilométricos. La artista ha demostrado que, por más que la malquerían algunos tras su separación, su poder de convocatoria sigue intacto y más pesado que nunca en tierras ibéricas.
Los comerciantes locales aseguran que este fenómeno es una auténtica bendición caída del cielo, pues las calles madrileñas huelen a fiesta, turismo y billetes frescos. La fiebre por la estrella colombiana demuestra que cuando una mujer factura, el mundo entero se mueve a su ritmo sin importar los costos.

















