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Agencia Reforma
Monterrey, NL. — La tormenta no fue de agua, sino de música. Shakira regresó a la Sultana del Norte para su tercer concierto en Monterrey, ahora en el Parque Fundidora, donde más de 37 mil almas corearon y bailaron cada una de sus canciones.
Aunque su tour estaba pensado para estadios, la barranquillera de 48 años hizo excepción y aceptó presentarse en el corazón de Fundidora. Desde chavitos hasta adultos mayores se dejaron llevar por el “aguacero” de rolas que la artista soltó durante casi dos horas de show.
El arranque bajo lluvia ligera
El “chipi chipi” amenazó el inicio. Pasadas las 20:00 horas la raza sacó impermeables, pero para las 21:40 el cielo se calmó y entonces sí tronó el rugido de la loba.
“Buenas noches, Monterrey. No puedo creer que estemos aquí por tercera vez con ustedes… ¡esta noche somos uno!”, soltó Shakira al abrir la velada.“Acróstico”
Entre el amor propio y la nostalgia
En medio de la fiesta, la artista abrió su corazón:
“La vida no ha sido fácil en los últimos años, pero cada noche ustedes me iluminan. Creo que el mejor amor es el amor propio”, dijo, en clara referencia a su etapa de resiliencia tras la separación con Piqué.
Del recuerdo de sus años noventeros con “Antología” y “Pies Descalzos” pasó a lo fiestero con el Mariachi Gama 1000, con quienes interpretó una versión especial de “Ciega, Sordomuda” y “El Jefe”, que grabó con Fuerza Regida.
Un abrazo musical
Entre “La Bicicleta”, “La Tortura” y “Chantaje”, Shakira se fundió con su público. La humedad de la tarde quedó atrás: a las 23:00 horas, el aire fresco y la vibra de la multitud cerraron la noche con broche de oro.















