Staff/ El Mañana
En México, instancias como la Secretaría de Salud establecen que, ante una agresión, el animal debe ser capturado con equipo adecuado —lazos de control, jaulas o dardos tranquilizantes— y mantenerse en observación durante 10 días para descartar rabia, evitando causarle daño. A nivel internacional, organismos como la Organización Mundial de la Salud recomiendan reducir el estrés del animal, limitar el contacto físico directo y garantizar su confinamiento seguro con supervisión veterinaria.
El ataque de un perro a dos menores en Ciudad Valles, seguido de la muerte del animal bajo resguardo oficial, reavivó el debate sobre la correcta aplicación de estos lineamientos y sus posibles omisiones en campo.
Surgen diversas hipótesis sobre lo ocurrido: uso inadecuado de herramientas de sujeción que pudieron provocar asfixia o shock; manejo del animal bajo condiciones de estrés extremo; o falta de protocolos claros y actualizados para este tipo de emergencias.
La muerte del can no solo generó indignación social, sino que también eliminó la posibilidad de cumplir con el periodo de observación sanitaria, clave para descartar riesgos a la salud de las víctimas.
















