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León, Gto.- ¡Se acabó lo que se vendía, familia! Se baja el telón en la Feria de León, pero el retumbe de los huapangos y el olorcito de las enchiladas potosinas se quedaron bien clavados en el corazón del Bajío.
Durante casi un mes, San Luis Potosí se la rifó como invitado de honor. Se dejaron venir con todo el arsenal de las cuatro regiones, Centro, Altiplano, Zona Media y la Huasteca, para darle a la banda de León y a los turistas una probadita de lo que es la verdadera magia potosina. No fue cualquier cosa, fue un despliegue de puro surrealismo del bueno.







El Pabellón Potosino: ¡Puro nivel! La neta, el pabellón potosino estuvo a reventar. Los artesanos se lucieron con textiles que son una joya y joyería que dejó a todos con el ojo cuadrado. Y si hablamos de la comida, ¡ni se diga! Las campechanas, el mezcal artesanal de ese que raspa chido pero sabe mejor, y los productos naturales volaron. Los emprendedores no solo vendieron su mercancía, compartieron la historia y el aguante que hay detrás de cada pieza.
Lo que sigue… La Secretaría de Turismo se anotó un golazo proyectando la esencia del “Estado Surrealista”. Pero ojo, que esto apenas empieza. Este cierre en León es solo el banderazo de salida.
Los “marchantes” y emprendedores andan de arriba abajo por todo México, fletándose para que nuestra cultura se respete y se admire en todos lados. Son ellos quienes mantienen viva la tradición y promueven que San Luis es el destino que lo tiene todo.
















