Por Don Enchilado
Dicen en el rancho que “el que quiere azul celeste, que le cueste”, y en Soledad parece que alguien decidió pagar el precio del trabajo constante, porque esta semana el municipio no solo apretó el paso, sino que prácticamente se puso al frente del escaparate estatal. Mientras otros apenas calientan motores, aquí el ritmo ya va en tercera… y sin freno de mano.
No es poca cosa. Primero, la final del certamen Miss San Luis 2026 puso reflectores, cámaras y conversación en un mismo punto: Soledad. Y como dice el dicho, “no hay mejor publicidad que la que se gana”, porque el evento no solo lució, también dejó en claro que hay capacidad organizativa y convocatoria. Pero ahí no paró la cosa. Llegó el Festival del Artesano, reuniendo talento de las cuatro regiones. Barro, madera, textil, identidad… todo junto y revuelto, pero bien acomodado. Resultado: éxito. Y no de dientes para afuera, sino de esos que se sienten en el ambiente.
Mientras tanto, en la otra cancha —la de los temas sensibles — el alcalde Juan Manuel Navarro participó en el Consejo de Seguridad entregando buenas cuentas. La señal es clara: no todo es fiesta, también hay responsabilidad. Pero si algo sostiene cualquier gobierno es la cercanía. Con el programa alimentario mantiene ese contacto directo, ese cara a cara que no se puede simular. Ahí es donde se escuchan las verdades sin filtro, donde la gente dice lo que duele. Y justo en uno de esos dolores, el agua, la administración ya mueve piezas: proyectos para nuevos pozos. Porque “sin agua no hay vida”, y sin soluciones, tampoco hay paciencia.
Todo esto ocurre después de una buena calificación nacional que colocó al alcalde de Soledad entre los mejores evaluados del país. Y ya se sabe: “al que le dan tantito poder, se le sube”… pero aquí, al menos por ahora, parece que lo que se subió fue la velocidad de trabajo. Lejos de confiarse, el gobierno municipal pisa el acelerador.
Por si fuera poco, lo que viene no es menor. La Feria Nacional de la Enchilada ya asoma en el horizonte, prometiendo artistas de primer nivel y una derrama que puede poner a Soledad otra vez en boca de todos; porque “el que persevera alcanza”, pero también el que sabe hacer fiesta, conecta.
Hoy ya hablan del “Milagro Soledense”. Hay ritmo, hay agenda, hay obras y hay presencia.
Por lo pronto, Soledad anda de moda y marca tendencia.
Saeta 1.- En el Cabildo de Soledad no todos están en lo que deberían, y hay quienes parecen más atentos al comal que a la responsabilidad pública. José Martín Guzmán Tovar, alias “El Diablito”, se ha vuelto más conocido por sus apariciones en la fonda que por resultados en la comisión de seguridad que preside. Entre gorditas y chilaquiles, reparte críticas como si fueran tortillas calientes, habla mal de sus compañeros regidores, del alcalde y hasta de su propia familia, pero en los temas que importan nomas nada. Como dice el dicho, “mucho ruido y pocas nueces”: veneno le sobra, pero resultados no aparecen.
El fondo del asunto no parece ser ideológico, sino de interés puro y duro. Su inquietud crece desde que no le cumplieron el capricho de meter mano $$$ al parque lineal de Hogares Populares Pavón, y desde entonces anda cambiando de colores como quien cambia de calzones. Hoy coquetea con los guinda pero no por convicción, sino por berrinche. Guzmán Tovar termina exhibiéndose como un personaje de lealtades frágiles y ambiciones desmedidas; no busca servir y eso se le nota desde lejos. No huele, apesta azufre Diablillo.
Saeta 2.- Dicen que en Soledad también se va a hacer la Procesión del Silencio con saeteros, pregoneros y Cofradías. Al igual que en la capital se pondrán sillas para los asistentes, pero con la diferencia de que acá en Soledad van a ser gratis. No se van a cobrar los lugares.
















