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Staff/ El Mañana
La conmovedora vocación de servicio y el amor a la patria volvieron a quedar en segundo plano frente a la siempre fiel y generosa nómina. Armando Navarro Tapia, actual delegado de Banobras y suplente oficial del morenista Carlos Arreola, mandó un atento oficio al Congreso del Estado para avisar que muchas gracias por la invitación a legislar, pero que mejor ahí se ven.
Y es que el cálculo matemático no miente: en su cómodo rincón como “Godínez federal”, Navarro se embolsa la nada despreciable cantidad de 125 mil 184 pesos mensuales, mientras que la curul local apenas le ofrecía unos “humildes” 97 mil 046 pesos. Para colmo, el puesto de diputado venía con caducidad; si a su jefe Arreola se le quema la sopa en su aventura electoral y decide regresar por su silla, Navarro se iba a quedar, como dice el sabio refrán popular, como el perro de las dos tortas: sin el codiciado hueso federal y sin la representación popular.

Ante este ataque de crudo pragmatismo, el Poder Legislativo ahora tendrá que pedirle al Ceepac que revise la lista de Morena para ver qué otro sacrificado se anima a ocupar el espacio, sonando los nombres de Ana María de la Cruz o José Luis Martínez. Mientras tanto, Navarro nos deja una gran lección de civismo moderno: el dinero no compra la felicidad, pero un buen sueldo federal vaya que te quita las ganas de ser diputado.
El recordatorio
El diputado local de Morena, Carlos Arreola, solicitó licencia temporal a su cargo en el Congreso del Estado para incorporarse de lleno a la contienda interna de su partido, donde busca la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Su separación de la curul obligó al Poder Legislativo a iniciar el proceso de relevo para cubrir la vacante de representación proporcional.
















