,

SURGE LABORATORIO DE COGNICIÓN MUSICAL

🔊 Escuchar esta nota informativa:

Agencia Reforma

Ciudad de México 14 septiembre 2026.- Ninguna actividad demanda al cerebro tanto esfuerzo cognitivo como la musical, advierte Gabriela Pérez-Acosta, fundadora del Laboratorio de Cognición y Experiencia Musical (LabCEM) de la Facultad de Música (FaM) de la UNAM.

 “Cuando alguien hace música, los dos hemisferios están funcionando a tope. Cualquier persona que lleve muchos años tocando música -no tiene que ser profesional- tendrá un cambio en su cerebro después de esos años de práctica instrumental, porque se requiere mucha interconectividad entre los dos hemisferios y manejo de mucha información compleja”.

 Traducción de símbolos para llevarlos a movimientos, coordinación de los mismos y anticipación temporal son algunas de las actividades involucradas, detalla en entrevista.

 La música no solamente remodela el cerebro de los intérpretes: puede activar recuerdos en pacientes con demencias, estimular y coordinar el movimiento en enfermos de Parkinson o regular emocionalmente a cualquier persona, entre muchos otros efectos.

 “Cuando escuchamos música que nos genera sensación de tristeza se segregan ciertas hormonas que nos calman: nuestro cuerpo está reaccionando fisiológicamente a través de la emoción que nos genera la música”, explica en referencia al procesamiento complejo que implica en el cerebro escuchar, pero también producir música.

 Tal complejidad será estudiada en el LabCEM, que comenzó actividades desde este año dentro del Ciclo de Iniciación Artística y Educación Continua (CIAYEC) de la FaM, ubicado en Barranca Pilares 14, en la Colonia Flor de María de la Alcaldía Álvaro Obregón.

 El Laboratorio ha sido fundado por Pérez-Acosta, pianista y especialista en neurociencia cognitiva de la música, junto con sus colegas Pablo Suárez y Patricio Calatayud, y se concretó gracias a una aportación del Programa de Apoyo a Proyectos para Innovar y Mejorar la Educación (PAPIME) de la UNAM.

 El LabCEM, con sede física ya en proceso, en el mismo complejo de la Colonia Flor de María, arrancó ya un seminario permanente y alista un curso de cognición musical al que puede inscribirse tanto público en general como estudiantes de la FaM interesados en un posgrado en esta disciplina o incluso alumnos de licenciatura cuya práctica musical puede enriquecerse.

 “Como músicos, de pronto estamos muy encerrados en la práctica instrumental sin cuestionarnos, por ejemplo, cómo manejar mejor ciertos procesos cognitivos para el propio aprendizaje y el propio desempeño.

 “Queremos que eventualmente eso sea también parte de la formación de los propios músicos, tanto de la Facultad de Música como de músicos externos”, dice Pérez-Acosta, egresada de la primera generación de la maestría de Cognición Musical y quien se ha especializado en neurociencia cognitiva de la música, un campo que busca entender qué pasa en nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a la experiencia musical en cualquiera de sus ámbitos.

Ansiedad en la interpretación

 Pérez-Acosta destaca su interés en que el conocimiento que obtengan en el LabCEM retribuya a los y las estudiantes, porque la práctica musical no solamente es demandante, sino también abrumadora, al grado de generar ansiedad.

 Precisamente una de las líneas de investigación del Laboratorio, señala la especialista, será el bienestar de las o los músicos.

 “Esto es para buscar maneras de enfrentarse mejor a las demandas de la práctica musical. Hay mucha ansiedad, mucha frustración, porque no son muy conscientes de su proceso de aprendizaje y creemos que integrando a los estudiantes en proyectos de este tipo y además generando conocimiento en ese sentido, podemos fortalecer esas líneas”.

 En el LabCEM pueden diseñarse proyectos de investigación enfocados en la práctica instrumental, el aprendizaje, la docencia, la pedagogía o la creación misma, entre otras áreas, expone Pérez-Acosta.

 “No se trata de quedarse nada más desde la perspectiva de la cognición o educación musical, porque la cognición está en todo y queremos también hacer intercambio académico con la práctica o la parte de interpretación. A veces se considera que la interpretación está en otra línea, pero no. Creemos que puede incidir en todos los campos de la Facultad”.

 Tocar en un escenario puede ser muy complicado, explica la especialista.

 “Y normalmente no es parte de la educación que recibimos los músicos cómo lidiar con esa demanda. Se da por hecho que debes poderlo hacer porque te vas a dedicar a eso. Es muy complejo y, además, es un tema de investigación mundial este asunto que se llama ansiedad en la interpretación, que es parte de la profesión, porque sí es bastante demandante”.

 En otras universidades, dice, se han desarrollado aplicaciones de realidad virtual para que los estudiantes hagan una inmersión en un escenario, para hacer prácticas en un entorno que replique un escenario.

 “Es una línea que también nosotros podemos buscar: cómo generar herramientas para que los estudiantes puedan desarrollar más estabilidad, saber mejor cómo enfrentarse al escenario.

 “Y, por otro lado, hacerlos más conscientes de su proceso de aprendizaje, que tengan esta capacidad de hacer procesos metacognitivo. Es decir, que comprendan cómo se aprende la música, todo lo que está involucrado en la práctica musical más profundamente para que sean capaces de tomar caminos más directos, porque a veces estudian mucho y no avanzan”.

Pensar la música

 La investigación de Pérez-Acosta está centrada en la imaginación y la música.

 “Mi interés en los procesos que están involucrados en la imaginación musical va más allá de entenderlos como algo que te ayuda para la memoria -eso es claro que sucede-: se relacionan con la información que manda el cerebro hacia la periferia del organismo. Se llaman conexiones nerviosas eferentes.

 “Estoy convencida de que imaginar el sonido antes genera una anticipación en el organismo para controlar mejor muchas cosas, de entrada, para preparar el movimiento”.

 Una serie de entrevistas con profesionales de la música para su investigación acerca del proceso de práctica musical reveló una constante: “Todos me decían que lo primero es pensar en la música”.

 “Cuando tú sabes qué quieres hacer con la música tomas caminos más directos, el cuerpo se prepara para el movimiento de una manera diferente que cuando tú llegas sin intención alguna. Entonces, el generar imaginación del sonido o imaginación del movimiento que también es parte de, va a evitar que hagas ciertos movimientos que no corresponden con lo que tú quieres hacer”.

 Se trata, resume, de ponerse en la situación física adecuada para responder a los propósitos de la música.

 Pérez-Acosta, profesora de adiestramiento auditivo, asignatura que tiene entre sus objetivos la creación del oído interno, evaluará en su proyecto de doctorado qué tanto la imaginación musical también tiene un efecto sobre el sistema auditivo que pueda generar un entrenamiento más fino.

Para tomar en cuenta…

 En el LabCEM, los y las estudiantes de licenciatura tendrán la opción de realizar su servicio social y su tesis, y los y las de posgrado integrarse a las líneas de investigación desarrolladas en el laboratorio para graduarse en maestría o doctorado.

 -Los seminarios, en tanto, son abiertos a todo el público.

 -Las sesiones permanecen en el canal de YouTube de la facultad @FaMUNAMoficial.

 -Por su parte, las actividades del Laboratorio pueden seguirse en redes sociales (@labcem.fam).

 -Se prevé que el LabCEM tenga diferentes tipos de experiencias musicales para el público.

 -Todas las actividades son de acceso gratuito.

 -Por su parte, en el CIAYEC de la FaM se dan clases de música como parte de la educación continua.

 Este último espacio se ubica en Barranca Pilares 14, en la Colonia Flor de María de la Alcaldía Álvaro Obregón; cuenta con 6 aulas para clases grupales, 14 cubículos para impartir clases individuales, así como el Auditorio Manuel M. Ponce, con un aforo aproximado para 100 personas.

 Conoce su oferta en www.fam.unam.mx/ec/oferta.php.

Shares