- Testigos señalaron que, al parecer, elementos de seguridad detonaron el escándalo en el espacio público.
Staff/ El Mañana
Lo que debía ser una tarde de futbol amateur en Tampacán terminó convirtiéndose en una exhibición poco favorable para quienes, al menos en teoría, deberían poner el ejemplo. La derrota del equipo Ayuntamiento de Tampacán ante Lázaro Cárdenas por marcador de 3-1 no solo quedó registrada en el marcador, sino también en una serie de videos que hoy circulan ampliamente y que muestran cómo el encuentro derivó en agresiones, invasión de cancha y una batalla campal.
Según testimonios de asistentes, todo comenzó tras una jugada que integrantes del equipo municipal reclamaron como falta. Mientras algunos aficionados sostienen que la acción fue legal y que hubo más dramatismo que contacto, la inconformidad con la decisión arbitral terminó calentando los ánimos. Al parecer, aceptar una derrota deportiva resultó más complicado que disputar los noventa minutos reglamentarios.
Los señalamientos apuntan directamente a Vidal Escamilla Canales, subdirector de Seguridad Pública Municipal y familiar directo del alcalde Santiago Rodríguez Posadas, quien presuntamente ingresó al terreno de juego para encarar al árbitro Jonatan y participar en las agresiones. A la escena se sumó también el nombre de Edel Roque Salazar, director de Educación Municipal y consuegro del edil, señalado por involucrarse igualmente en los hechos.
Lo que siguió fue una escena donde las reglas del futbol quedaron en segundo plano. Jugadores rodeando al árbitro, empujones, golpes y aficionados ingresando al campo para intentar proteger al silbante terminaron por transformar un partido local en un espectáculo que poco tuvo de deportivo y mucho de descontrol.
Las imágenes han provocado críticas e indignación, principalmente porque varios de los protagonistas ocupan cargos públicos. Ahora la atención se centra en saber si habrá consecuencias reales para los involucrados o si el incidente será archivado en la misma vitrina donde suelen guardarse las explicaciones oficiales, las disculpas a medias y las promesas de que algo así no volverá a ocurrir.
















