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Staff / El Mañana
Habitantes del ejido Tamante reciben capacitación laboral para elaborar alimentos y emprender desde sus viviendas.
La adquisición de competencias laborales representa una alternativa real para mejorar los ingresos en los núcleos rurales de la Huasteca Potosina. Con el objetivo de brindar herramientas técnicas que faciliten el trabajo independiente, un grupo de pobladoras en la comunidad de Tamante inició una serie de capacitaciones enfocadas en la producción artesanal de alimentos.
El proyecto busca que las participantes adopten habilidades operativas que les permitan iniciar negocios familiares o reducir los gastos cotidianos del hogar. Mediante clases prácticas grupales, las asistentes reciben instrucción sobre técnicas básicas de cocina, costura y confección, optimizando los recursos disponibles en sus sectores.
La primera etapa del programa arrancó formalmente con el módulo dedicado a la repostería y elaboración de postres variados. Las dinámicas de aprendizaje incluyen la enseñanza para preparar gelatinas, galletas, pasteles y bocadillos, atendiendo a las solicitudes directas realizadas por las mismas habitantes del ejido durante las reuniones de organización.
El reclutamiento y la formación de los grupos de trabajo estuvieron a cargo de la oficina local de atención a adultos mayores, dependencia que coordinó la integración de mujeres de distintas edades. La respuesta comunitaria permitió conformar talleres diversos donde se promueve la convivencia y la transferencia de conocimientos prácticos entre generaciones.
El diseño de los cursos contempla una rotación constante de especialidades según la demanda que se presente en las distintas localidades del municipio. Entre las opciones previstas para los próximos meses destacan los talleres de confección de prendas de vestir y el manejo adecuado de insumos para la conservación de alimentos a pequeña escala.
Quienes participan en estas jornadas destacan que contar con capacitación técnica en su propio ejido evita traslados costosos hacia la cabecera municipal. Al no tener que desplazarse grandes distancias, las capacitaciones se adaptan a las rutinas diarias del campo sin descuidar los hogares ni el cuidado de las familias.
La expectativa de la comunidad es concretar proyectos productivos grupales que surtan a los mercados locales y eventos de la región. De esta manera, el aprendizaje en las aulas comunitarias comenzará a traducirse en un flujo económico constante para las familias de Tamante en el corto plazo.















