- Prioridades que generan dudas sociales
Staff/El Mañana
La reciente entrega de la rehabilitación de la capilla en El Mezquital, ejido Villa de Vanegas, ha encendido las alarmas sobre la verdadera agenda de la administración 2024–2027. Aunque la presidenta del SMDIF, Mariana Lizeth Baltierra Pérez, presentó la obra como un triunfo para la armonía familiar, el trasfondo es polémico: ¿por qué se destina capital público a recintos religiosos cuando el municipio enfrenta carencias críticas en sectores vitales? En un contexto donde la juventud y las familias rurales demandan mejores caminos, acceso a la salud y servicios públicos eficientes, el uso de fondos para una infraestructura de culto pone en tela de juicio la capacidad de planeación del alcalde Gerónimo García Ruiz y su Cabildo. El mensaje parece ser claro: la imagen espiritual importa más que la solución de problemas estructurales.
Técnicamente, la obra no fue menor. Se instalaron seis columnas circulares de concreto de 10 pulgadas de diámetro que sostienen una estructura de acero a base de PTR de tres y una pulgada. El diseño se completó con un techado a dos aguas cubierto por Galvateja roja, fijada sobre polines monten y rematada con cumbreras. Si bien el trabajo de ingeniería es sólido, el debate se centra en la laicidad del gasto. En lugar de modernizar el entorno civil, el gobierno decidió “dignificar” un espacio privado de fe, dejando de lado la inversión en educación o tecnología que tanto urge en la región. Mientras las autoridades celebran la entrega de estas columnas y techumbre, los habitantes se preguntan si este será el sello de un gobierno que prefiere la fachada religiosa sobre el progreso material de sus ciudadanos.


















