-Padres de familia piden transparencia en el uso de 6 millones de pesos para 23 escuelas, así como evitar obras infladas y favoritismos ligados a operadores.
Staff/EL MAÑANA
La promesa de mejorar espacios educativos en Santo Domingo generó dudas y sospechas, pues a pesar de que 23 escuelas serán beneficiadas con 6 millones de pesos del programa “La Escuela es Nuestra”. El encargado del anuncio fue el delegado de la Secretaría del Bienestar en San Luis Potosí, Guillermo Morales López, lo que encendió las alertas entre la población, que teme que el recurso termine nuevamente beneficiando intereses ajenos a las aulas y no a estudiantes.
Los habitantes no olvidan que el municipio ya vivió episodios de desvío de recursos bajo el mismo programa, sin investigaciones ni responsables.
A ello se suman señalamientos recientes contra Morales y operadores de los Servidores de la Nación, luego de que el pasado 6 de mayo indígenas de la Huasteca lo encararan en Tamazunchale por retrasos en apoyos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos y por imposiciones de intermediarios para el manejo del dinero.
El temor que ocurra lo mismo en la región no es casualidad, pues en Villa de Ramos, una allegada a Juan Carlos Moncada, encargado de los Servidores de la Nación, quedó bajo cuestionamientos por el manejo de recursos en la telesecundaria de El Barril.
Padres de familia y vecinos denunciaron que una barda de menos de 50 metros costó cerca de 600 mil pesos, un monto que consideran desproporcionado. La obra fue administrada por el comité escolar donde fungió como tesorera Ana María Moncada Esparza, señalada por negarse a transparentar facturas o desglose del gasto.
Entre la población de Santo Domingo exigen que los comités escolares ejerzan plenamente su derecho a decidir el destino de las obras y a quién contratar, sin presiones ni constructoras “palomeadas”.
La advertencia es que el dinero está destinado a escuelas dignas, no a beneficiar allegados políticos ni a repetir historias de recursos desaparecidos y obras al aventón, mientras las aulas siguen esperando mejoras reales.
















