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Escenarios
En San Luis Potosí todavía no son tiempos electorales, pero basta observar el comportamiento de los partidos y de muchos actores políticos para darse cuenta de que la sucesión ya comenzó. Mientras los ciudadanos esperan respuestas a problemas como la inseguridad, el estancamiento económico, la falta de agua y las deficiencias en los servicios públicos, una buena parte de la clase política parece concentrada en otro objetivo: construir candidaturas.
La carrera por el poder arrancó antes de tiempo.
Aunque el Instituto Nacional Electoral establece calendarios claros para las etapas de precampaña y campaña, en los hechos ya existe una competencia abierta por el posicionamiento político. Los recorridos se intensifican, las reuniones se multiplican, las fotografías abundan y las redes sociales se convierten en escaparates de promoción personal. Nadie se declara aspirante, pero muchos actúan como si ya estuvieran en la boleta.
La fiebre sucesoria no distingue colores ni siglas. Morena, Partido Verde, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas políticas participan en la misma dinámica. Todos hablan de trabajo institucional, pero al mismo tiempo miden fuerzas, construyen alianzas y buscan ganar presencia pública. La lucha por las candidaturas ya comenzó, aunque oficialmente nadie quiera reconocerlo.
Lo más llamativo es que el fenómeno no se limita a la capital potosina. En la Huasteca, el Altiplano, la Zona Media y la región Centro los movimientos son evidentes. Cada municipio parece estar jugando sus propias cartas. Alcaldes que buscan heredar el poder, diputados que amplían sus recorridos territoriales y funcionarios que incrementan súbitamente su exposición pública forman parte de un tablero donde las piezas ya empezaron a moverse.
La pregunta es inevitable: ¿quién está gobernando mientras todos se promueven?
La política no puede convertirse en una campaña permanente. Los ciudadanos eligieron autoridades para resolver problemas, no para utilizar los cargos públicos como trampolines rumbo a la siguiente elección. Adelantarse a los tiempos puede generar reflectores, pero también puede exhibir una preocupante desconexión con las verdaderas necesidades de la población.
Los tiempos legales aún están lejos. El reloj electoral apenas comienza a escucharse. Sin embargo, en San Luis Potosí muchos ya corren desesperadamente hacia una meta que todavía no aparece en el calendario oficial.
Tic tac. Tic tac.
El sonido del reloj se vuelve cada vez más fuerte. Lo preocupante es que algunos políticos parecen escuchar únicamente ese reloj, mientras los ciudadanos siguen esperando resultados en el presente. Porque al final, las elecciones se ganan con votos, pero la confianza ciudadana se construye con trabajo. Y esa carrera, para muchos, sigue pendiente.
















