Agencia Reforma
Monterrey, NL 7 marzo 2026.- La Ciudad vuelve a paralizarse para el Clásico Regio, el del perfil Tigres contra la identidad Rayada.
En una semana de contrastes, primero por la destitución de Domenec Torrent del banquillo albiazul y por cómo Tigres pasó del cielo al suelo con el triunfo sobre América y la derrota ante Puebla, se juega la edición 142 del Clásico norteño.
A las 21:00 horas, en el Estadio Universitario, los Tigres y su sentido de pertenencia que encabeza Guido Pizarro, junto a leyendas como Nahuel Guzmán y André-pierre Gignac, reciben al Monterrey y su nueva identidad con históricos al mando como Nicolás Sánchez, Walter Erviti y Severo Meza.
El Clásico no sólo se juega en el campus de la UANL, sino en todas las colonias, barrios y privadas de Nuevo León. En cada rincón regiomontano el orgullo está en juego.
Algunos contienen los nervios con una cerveza y otros prenderán el carbón para la tradicional carne asada regiomontana. Cada aficionado goza y sufre con una rivalidad de poco más de 50 años.
Estadísticamente, Tigres llega disminuido. Suma tres derrotas en sus últimos cuatro juegos del torneo y en casa ya cayó ante Pumas y Pachuca.
Los felinos tienen 13 puntos y comenzaron la Fecha 10 del Clausura 2026 octavos de la general, justo detrás de Monterrey, que iniciaron la jornada de en séptimo con las mismas unidades, pero con mejor diferencia de goles.
Los dos equipos han tenido altibajos en el torneo y aunque han estado en zona de Liguilla la mayor parte del Clausura, una derrota e incluso el empate, combinado con otros resultados, los sacarían de los mejores 8 que entran a la Fiesta Grande. Esta vez no hay Play-In.
Los dos equipos no llegaban a este duelo ubicados en la tabla del séptimo lugar en adelante desde el Clásico 123, en la Fecha 12 del Apertura 2019.
Los albiazules estaban en el lugar 7 y los auriazules en el 9. Ese Clásico lo ganaron los felinos 2-0 Tigres en el “Gigante de Acero”.
Y así como Tigres tuvo un bajón tras la exhibición en Puebla, La Pandilla recobró la ilusión luego de golear 4-0 a Querétaro, gracias a la solvencia ofensiva de Luca Orellano, Sergio Canales y Jesús Corona.
También tiene un tinte nostálgico porque, en teoría, sería el último Clásico programado de Gignac, quien incluso podría ser titular pese a que Guido no paró al equipo tras el juego en Puebla, en una especie de homenaje a la leyenda auriazul que vive la parte final de su carrera.
Tigres pierde al no contar con su capitán Fernando Gorriarán por lesión, aunque tendrá la ventaja de un recibimiento y apoyo especial de su gente.
Que ruede la esférica y que la madre de todas las batallas deportivas de Nuevo León vuelva a deslumbrar al futbol mexicano.













