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Staff / El Mañana
El Grupo Universitario del Agua presentó avances de la Agenda Hídrica para la zona metropolitana de San Luis Potosí y Villa de Reyes, donde el diagnóstico no es precisamente para brindar con un vaso del grifo.
Especialistas advirtieron que el agua subterránea que se consume en la región contiene niveles de flúor, arsénico y hasta uranio por encima de lo permitido por la Norma Oficial Mexicana, una combinación que deja claro que el problema ya no es solo de infraestructura, sino de salud pública.

Mientras los datos científicos encienden alertas, la respuesta institucional sigue fluyendo… pero a paso lento. El propio grupo académico subrayó la necesidad de que los tres niveles de gobierno entren en coordinación real, no solo en discurso, para atender un tema que afecta directamente a la población, especialmente a niñas y niños.
Como alternativa, se plantea la instalación de sistemas de ósmosis inversa para reducir contaminantes, además de reforzar la supervisión en plantas rellenadoras y embotelladoras, porque al parecer, ni el agua “purificada” se salva de la duda.
El mensaje es claro: mientras el diagnóstico avanza con rigor científico, las soluciones siguen en fase de análisis, en un estado donde abrir la llave puede implicar más incertidumbre que confianza.
















