- Desde su ingreso en 1994, el oficial se convirtió en sinónimo de disciplina, respeto y compromiso
San Luis Potosí, S.L.P. — No todos los días se despide a alguien que le entregó 30 años de su vida al servicio público.
Gabriel Blas Salazar, Jefe de Grupo de Seguridad y Custodia, colgó el uniforme tras tres décadas de servicio ininterrumpido en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Estado, donde se convirtió en un referente de lealtad, entrega y constancia.
En un acto emotivo, rodeado de sus familiares y compañeros de trabajo, recibió un merecido reconocimiento por parte de la institución. Sergio García Quistiano, titular de Comunicación Social, le dedicó unas palabras a nombre del secretario estatal de Seguridad, Jesús Juárez Hernández:
“Hoy se despide junto contigo un legado de profesionalismo y trabajo ejemplar. Dejas un hueco difícil de llenar; agradecemos tu entrega y sabemos que por siempre esta será tu segunda casa.”

Los aplausos llenaron el salón, mientras Blas sonreía con esa mezcla de orgullo y nostalgia que solo entiende quien ha cumplido su misión.
Ingresó a la Academia Estatal de Policía en 1994, graduándose como policía operativo de la entonces Protección Social y Vialidad. Desde entonces, fue testigo de los cambios en los cuerpos de seguridad, de los buenos y malos momentos, y de la evolución de una institución que lo vio crecer.
En los últimos 13 años, formó parte de la Unidad de Comunicación Social, un espacio donde su experiencia ayudó a acercar la información oficial a la gente, fortaleciendo el vínculo entre la corporación y la sociedad.

Compañeros de distintas áreas coincidieron en algo: Blas era de los que no dejaban a nadie atrás, el que sabía dar consejo cuando las cosas se ponían duras y que nunca perdió la sonrisa, ni en los turnos más largos.
La ceremonia cerró con un aplauso largo, de esos que no necesitan discursos.
Porque más allá de los años de servicio, Gabriel Blas Salazar deja un legado humano: el del policía que entendió que servir también es cuidar, escuchar y tender la mano.
















