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Por Joseph Malone de la Paz
La semana pasada Joseph Malone les contaba de un teatro que se construyó con dinero público, que la mayor parte del año está cerrado y que, cuando abre sus puertas sólo unos cuántos lo disfrutan, pues bien, ese teatro está en la calle Carlos Tovar, muy cerca de la avenida 20 de noviembre y se llama “El Rinoceronte Enamorado”.
No se puede negar la capacidad histriónica de la familia Coronado, pero, lo que es más admirable es su capacidad para relacionarse con la gente en el poder, con los tomadores de decisiones que, en la década del dos mil y años subsecuentes, fueron bastante favorecidos por el presupuesto público: más de 6 millones de pesos (que según un cálculo de la IA, equivaldrían a 12 millones de pesos en la actualidad) para construirse un teatro del que solo ellos tienen llave y solo ellos deciden cuándo abrir las puertas y cuándo montar una obra.
En el sexenio de Marcelo de los Santos Fraga, el actor Jesús Coronado y sus hijos, Caín y Edén Coronado, así como otros integrantes de su familia, fueron sumamente favorecidos por la secretaría de cultura, a cargo entonces de Roberto Vázquez, un funcionario “forastero y forajido” -como dijera Natalia Castillo, la ex funcionaria del Interapas con carpeta de investigación en su contra por presunto desvío de recursos- con síndrome de realeza que les dio becas y recursos a manos llenas para impulsar sus carreras y sus caprichos, uno de ellos, construir un teatro “comunitario” donde la “comunidad” actoral potosina pudiera expresarse y difundir las artes escénicas para el bien de los potosinos.
Quizás por el paso de los años hay dudas de que si los proyectos que metieron al Programa de Apoyo a la Infraestructura Cultural de los Estados (PAICE) de la secretaría de cultura federal eran muy buenos y convincentes o si estaban muy recomendados por el gobierno marcelista, el chiste es que, mientras compañías teatrales emergentes como “Canto Eterno” eran mucho más productivas y vivían en la marginación total y el olvido institucional, los Coronado recibían 3 millones 792 mil pesos en el año 2008.
Dos años después obtuvieron 1 millón 430 mil pesos adicionales y, en 2011, volvieron a ser favorecidos con 1 millón 100 mil pesos más. En apenas cuatro años acumularon 6 millones 322 mil pesos de recursos estatales y federales, además de apoyos del gobierno de Marcelo de los Santos Fraga y de Fernando Toranzo Fernández, además de que los Coronado eran parte del grupo de los “FECAdependientes”, un selecto grupo del mundillo culturulero potosino que, un año recibían una beca económica y al siguiente año eran jurados de ese programa y decidían a quién becar…
Ya se le acabó el espacio a Joseph Malone, nos leemos en la siguiente semana.














