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- Habitantes de Cerro Gordo exigen una revisión especializada ante la posible permanencia de cargas.
La clausura de actividades atribuida a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) contra las empresas Hoganza y Jaguar habría frenado los trabajos en Cerro Gordo, pero dejó abierta una preocupación todavía más delicada, vecinos denunciaron la posible existencia de decenas de barrenos cargados con explosivos que permanecieron en el sitio tras la intervención.
De acuerdo con los habitantes, las perforaciones habrían sido preparadas para continuar con las actividades que se desarrollaban en la zona. El riesgo, advierten, dependerá de las condiciones en que fueron abandonadas, pues si conservan material explosivo y mecanismos para su detonación, no bastaría con haber clausurado las operaciones para considerar eliminado el peligro.
La denuncia coloca ahora la responsabilidad sobre las autoridades competentes. Los pobladores consideran indispensable realizar una inspección técnica para determinar cuántos barrenos existen, verificar si continúan cargados y establecer un procedimiento seguro para retirar o neutralizar cualquier material que pudiera representar una amenaza.
Entre las medidas señaladas se encuentra el lavado de las perforaciones para permitir la extracción controlada de los materiales. Los vecinos sostienen que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) debería intervenir de oficio ante la posible presencia de explosivos.
Así, la clausura podría haber detenido una actividad, pero no necesariamente el riesgo. Mientras no exista una revisión especializada que descarte la presencia de cargas activas, habitantes de Cerro Gordo permanecerán frente a una incertidumbre que exige algo más que sellos de suspensión.















